Entre la apatía y la incertidumbre: ¿Qué se juega en las elecciones del domingo?
Lo que se juega este domingo va más allá de los números: es la viabilidad del proyecto libertario en su segundo tramo de gobierno, en un país donde la economía no da tregua, la confianza se erosiona y la democracia parece, una vez más, en estado de fatiga.

Las elecciones del próximo domingo no solo renovarán bancas en el Congreso, sino que pondrán a prueba la capacidad del gobierno de Javier Milei para sostener su poder político y su legitimidad social en un contexto de crisis económica, desgaste institucional y creciente desafección ciudadana.
Lo que está en juego, según coinciden analistas y consultores, es la gobernabilidad del oficialismo y la posibilidad de reconfigurar su base de sustentación para los próximos años.
El politólogo Pablo Salinas advierte que el Gobierno llega a los comicios “sin controlar la agenda desde hace dos meses”, arrastrado por la caída del salario real, el aumento de la precarización laboral y el endeudamiento de los hogares. “Todo eso va a repercutir en las urnas, ya sea mediante el ausentismo o por el cambio de voto de quienes acompañaron a La Libertad Avanza y hoy podrían retirarle el apoyo”, señala. A ello se suma la incertidumbre que genera la implementación de la nueva Boleta Única de Papel, que podría afectar el comportamiento electoral.
Para Salinas, los resultados deberán leerse en clave política más que porcentual: “Un oficialismo que apenas alcance el 30 % hace una mala elección; con 35 % apenas se mantiene; recién por encima de ese umbral podría hablarse de una leve recuperación”. La verdadera medición del poder, advierte, estará en la cantidad de bancas obtenidas, que definirán la capacidad del Gobierno para sostener vetos y evitar un eventual juicio político.
El consultor Santiago Giorgetta coincide en que Milei enfrenta “una tormenta perfecta”, con problemas en todos los frentes: “Tiene dificultades económicas, políticas y sociales, conflictos en sus alianzas, y una narrativa de estabilidad que se desmoronó frente a la realidad de las familias que no llegan a fin de mes”. Según sus cálculos, un resultado por debajo del 35 % marcaría una pérdida severa de apoyo social.
Facundo Nejamkis, de Opina Argentina, contextualiza la caída de la imagen presidencial: “De un liderazgo con más del 50 % de aprobación en diciembre, Milei pasó a un escenario de paridad con el peronismo. La economía, el acuerdo con el FMI y los escándalos de gestión erosionaron su capital simbólico de outsider”. En ese sentido, sostiene que el oficialismo llega a los comicios con menos margen político y con la necesidad de reconstruir alianzas para sostener el rumbo.
Más allá del resultado inmediato, los especialistas coinciden en que el Gobierno deberá afrontar tres desafíos estructurales: redefinir su programa económico —que, pese a haber reducido la inflación, provocó recesión y pérdida de ingresos—, reorganizar su gabinete para reducir la exposición de las internas, y articular una coalición más amplia que le permita sostener la gobernabilidad en un Congreso fragmentado.
El intento del oficialismo por convertir las legislativas en un plebiscito sobre su gestión, según Giorgetta, podría volverse en su contra. “El Gobierno sobredimensionó el sentido de una elección que probablemente no altere la composición parlamentaria, pero que puede alterar su equilibrio político. Si el resultado no alcanza las expectativas, el mensaje hacia los inversores y hacia el interior de la coalición será de debilidad”.
