Endeudamiento en aumento: los bancos ya refinanciaron más de 500 mil créditos y la mora sigue en niveles elevados
El cuadro deja una señal de alerta para el sistema financiero y para la economía en general. La refinanciación puede contener temporalmente el deterioro de las carteras, pero no necesariamente resuelve el problema de fondo. Si los ingresos de los hogares continúan perdiendo capacidad para absorber el costo de sus gastos y de sus deudas, la reestructuración podría convertirse en una solución transitoria frente a un problema de sobreendeudamiento más profundo.

El sistema financiero argentino atraviesa una etapa de fuerte reestructuración de deudas, con más de 500.000 créditos en situación de morosidad que ya fueron refinanciados por entidades bancarias.
El volumen de operaciones refleja una problemática que excede a las entidades financieras y expone las dificultades que enfrentan numerosos hogares para sostener sus compromisos en un contexto de ingresos presionados por el aumento de los gastos cotidianos.
De acuerdo con información aportada por los propios bancos al Banco Central, las refinanciaciones alcanzaron un volumen significativo.
A esa cifra se suma la actividad de las fintech y de otros proveedores no bancarios de crédito, que comenzaron a contactar a alrededor de 2 millones de clientes con el objetivo de renegociar sus obligaciones, aunque todavía no existe una medición oficial consolidada sobre cuántos acuerdos se concretaron en ese segmento.
Las estimaciones de EcoGo indican que durante julio unas 386.000 personas fueron alcanzadas por procesos de reestructuración, equivalentes al 6,5% del universo de deudores morosos si se incorpora la cartera de las empresas fintech.
El problema adquiere mayor dimensión al observar el nivel general de irregularidad. Un estudio elaborado por EcoGo junto con la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral señaló que el 26,6% de los titulares de créditos registró algún grado de mora en julio. Si se considera el monto de las obligaciones, los préstamos irregulares representaron el 18% del saldo crediticio.
Aunque el deterioro comenzó a moderar su ritmo de crecimiento, las señales de normalización todavía resultan insuficientes. Un análisis del Banco Nación advierte que los niveles de incumplimiento continúan siendo elevados y que aún no hay evidencia suficiente para afirmar que el proceso de recuperación esté consolidado.
El diagnóstico resulta relevante porque pone el foco no solamente en el nivel de ingresos de los hogares, sino también en la estructura de sus gastos y en la velocidad con la que se expandió el crédito.
Según el análisis, la combinación de una fuerte expansión inicial del financiamiento, el incremento del peso de las cuotas sobre los ingresos y tasas de interés más exigentes generó condiciones propicias para el aumento de la morosidad desde mediados de 2024.
En otras palabras, incluso cuando algunos sectores lograron recuperar parcialmente su poder adquisitivo, el aumento de los gastos esenciales redujo el margen disponible para afrontar las obligaciones financieras. La consecuencia es una mayor dependencia de refinanciaciones para evitar que las deudas entren en situaciones aún más complejas.
La vulnerabilidad tampoco se distribuye de manera uniforme. Los proveedores no financieros de crédito presentan una morosidad considerablemente superior a la de los bancos tradicionales: 32,5% frente al 7,7% registrado en julio.
Sin embargo, su exposición total es mucho menor, con una cartera de $16,3 billones frente a los $161,5 billones correspondientes al sistema bancario.
Los jóvenes aparecen entre los segmentos más comprometidos. Entre los usuarios de 18 a 25 años, la mora alcanza al 33,4% de los clientes y supera el 40% cuando se consideran los proveedores no financieros. En el extremo opuesto, los mayores de 60 años presentan una tasa de incumplimiento cercana al 10%.
Otro indicador muestra con claridad el vínculo entre sobreendeudamiento y riesgo. La mora alcanza al 21,9% entre quienes tienen compromisos con una sola entidad, asciende al 34% cuando intervienen cinco instituciones y llega al 57,6% entre quienes mantienen deudas simultáneamente con diez o más entidades.
