En marzo volvió a caer la confianza de los argentinos en el gobierno de Javier Milei
La caída sostenida de la confianza en el gobierno de Javier Milei plantea serios interrogantes sobre su capacidad para gobernar y conectar con la ciudadanía.

En un contexto de creciente desconfianza, el gobierno de Javier Milei enfrenta un nuevo desafío: la reciente medición del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella revela una caída del 5,4% en marzo, acumulando así cuatro meses consecutivos a la baja. Este descenso se traduce en un deterioro más amplio de la percepción pública, con una variación interanual negativa del 5,5%.
La media de confianza en el gobierno de Milei, que se sitúa en 2,53 puntos, se encuentra por debajo de la evaluación que recibió la administración de Mauricio Macri en el mismo período, que fue de 2,63 puntos. Esta comparación sugiere que, a pesar de las expectativas iniciales que generó la llegada de Milei al poder, la gestión actual no ha logrado consolidar un sentimiento de confianza entre la población.
El ICG, que evalúa la confianza en el gobierno a través de cinco variables clave—preocupación por el interés general, capacidad para resolver problemas, honestidad de los funcionarios, eficiencia en la administración del gasto público y una evaluación general—ha evidenciado variaciones significativas. De estas variables, solo la «Preocupación por el interés general» mostró un leve incremento, alcanzando 2,16 puntos gracias a un crecimiento del 11,1%. Este aumento podría interpretarse como una respuesta a la crisis económica y social que vive el país, donde la ciudadanía se siente cada vez más preocupada por su bienestar.
Sin embargo, las otras dimensiones reflejan una tendencia preocupante. La «Eficiencia en la administración del gasto público» experimentó un descenso del 11,1%, situándose en 2,36 puntos, mientras que la «Honestidad de los funcionarios» cayó un 5,4%. Estos resultados demuestran que, a pesar de los esfuerzos del gobierno por presentar una imagen de transparencia y eficiencia, la percepción de la ciudadanía es cada vez más crítica.
Al desglosar los datos por género y edad, se observa que la confianza es más alta entre los hombres (2,62 puntos) que entre las mujeres (2,23 puntos), aunque en ambos casos se registra una caída intermensual: un 3% menos para los hombres y un 8,6% menos para las mujeres. Esta diferencia podría señalar una desconexión entre las expectativas de los diferentes grupos demográficos y las realidades de la gestión actual.
Particularmente revelador es el análisis por grupo etario. Los jóvenes de 18 a 29 años son los que muestran mayor confianza (2,56 puntos), seguidos por aquellos de 30 a 49 años (2,40 puntos) y los mayores de 50 (2,39 puntos). Este patrón sugiere que, a pesar de la desconfianza generalizada, los jóvenes están más dispuestos a otorgar un voto de confianza, quizás por su deseo de cambio y renovación en la política.
