11 de junio de 2026

Empresarios de estaciones de servicio de América Latina piden flexibilización laboral y autoservicio en surtidores

Los empresarios, liderados por sus pares argentinos, argumentan que estas reformas son esenciales para reducir costos laborales y asegurar la sostenibilidad del negocio.

En un encuentro empresarial de tres días celebrado en el Hotel Marriott de Buenos Aires, representantes de estaciones de servicio de toda América Latina expresaron su necesidad de flexibilizar la legislación laboral y avanzar hacia la implementación del autoservicio en los surtidores.

Gonzalo Rodríguez, presidente de la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Gas y Afines (CAPEGA), destacó que «la legislación laboral en Argentina es vetusta y requiere actualización para generar empleo y brindar mayor seguridad jurídica». En este sentido, Adriana Sors, presidenta de la Cámara de Estaciones de Combustibles y Anexos de Entre Ríos, subrayó que casi la mitad del costo salarial se destina a cargas sociales e impositivas, lo que encarece la actividad.

El reclamo de los empresarios argentinos resonó también en voces de representantes de otros países como Uruguay y Brasil, quienes señalaron que la normativa laboral en sus naciones también impone altos costos y barreras para la rentabilidad del sector. Carlos Guimaraes, vicepresidente de la Federación Nacional de Comercio de Combustibles y Lubricantes de Brasil, afirmó que «la legislación actual favorece a los empleados, pero complica la operación de las estaciones de servicio».

Sin embargo, esta propuesta enfrenta una fuerte oposición por parte del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio (Soesgype), liderado por Carlos Acuña, quien ya ha manifestado su rechazo al autoservicio y a cualquier modificación que reduzca derechos laborales. Desde el sindicato advierten que la automatización de los surtidores podría resultar en la pérdida masiva de puestos de trabajo en todo el país.

A pesar de la resistencia sindical, los empresarios insisten en que este cambio es necesario para alinear a Argentina con las tendencias internacionales y garantizar la viabilidad del sector. «Es el inicio de un cambio cultural que nos igualará al resto del mundo y permitirá descomprimir los costos sin afectar la calidad del servicio», concluyó Rodríguez, de CAPEGA.

La situación se perfila como un posible conflicto entre el sector empresarial y los sindicatos, mientras ambos lados buscan encontrar un equilibrio entre la modernización del sector y la protección de los derechos laborales.

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