12 de mayo de 2026

Elon Musk marca distancia de Milei y reconoce falta de empatía en el símbolo de la “motosierra”

El propio Elon Musk terminó moderando el entusiasmo que había mostrado hacia Javier Milei y su símbolo de ajuste: la famosa “motosierra”. En un intercambio público, el magnate de Tesla y X (ex Twitter) reconoció que se dejó llevar por el espectáculo y admitió: “Valid point. Milei me dio la motosierra entre bambalinas y salí con ella, pero, en retrospectiva, le faltó empatía”.

Ph: Agencia NA

La referencia remite a la escena de mayo en el foro del Milken Institute, cuando Milei le obsequió a Musk una réplica de la motosierra, emblema de su cruzada contra el gasto público. El episodio había sido festejado por el entorno libertario como una señal de apoyo global a las ideas de recorte.

Sin embargo, la frase del empresario, que reapareció en el contexto de un debate sobre el techo de deuda en EE.UU., revela un matiz: Musk comprendió que el gesto podía percibirse como una banalización del sufrimiento que el ajuste provoca en las personas.

Musk venía de presionar al Congreso estadounidense para autorizar recortes en el gasto federal, al borde de un posible default de la deuda de su país, pero sus propios críticos le recordaron que la motosierra no puede ser el único símbolo de una política económica responsable. Fue en ese contexto que el empresario matizó su respaldo a Milei, deslizando que la motosierra —como imagen de la motosierra social— puede terminar reflejando más crueldad que coraje.

El gesto de Musk es, en el fondo, un baño de realidad para el Gobierno argentino, que pretendía capitalizar la foto con el magnate como un aval a sus políticas de recorte extremo. Las declaraciones del empresario muestran que, incluso entre defensores del capitalismo más agresivo, hay límites simbólicos y éticos cuando se trata de ajustes que golpean a los más vulnerables.

Milei, que construyó buena parte de su legitimidad discursiva sobre la retórica de la motosierra, queda ahora con un aliado menos fervoroso y obligado a repensar su forma de comunicar reformas que ya despiertan un alto nivel de conflicto social. La motosierra, convertida en meme político, ahora también funciona como advertencia: el ajuste puede ser celebrado en los círculos financieros, pero difícilmente empatiza con la vida real de millones de personas.

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