2 de junio de 2026

Electrodomésticos en crisis: cierre de sucursales, caída del consumo y un modelo comercial al límite

En este escenario, el retail de electrodomésticos aparece como un termómetro del deterioro del consumo interno. Su evolución en los próximos meses dependerá de la capacidad de recomposición del poder adquisitivo y de la reactivación del crédito, dos variables que hoy permanecen debilitadas y sin señales claras de recuperación.

El cierre de sucursales de la cadena Pardo en Córdoba volvió a exponer la profundidad de la crisis que atraviesa el sector de electrodomésticos, uno de los más sensibles a los vaivenes del consumo y del crédito. La baja del poder adquisitivo, la contracción de la demanda y el encarecimiento del financiamiento configuran un escenario que ya no se limita a casos aislados, sino que empieza a mostrar rasgos estructurales.

En los últimos días, la firma cerró de manera repentina dos locales en Río Cuarto y General Deheza, sin comunicación previa a los trabajadores, que se encontraron con las persianas bajas al iniciar su jornada laboral. La situación derivó en un conflicto con el gremio de comercio, que denunció la falta de aviso y cuestionó las condiciones de las indemnizaciones ofrecidas.

Desde la Asociación Gremial de Empleados de Comercio de Córdoba (AGEC) señalaron que los cierres responden directamente a la caída de ventas y advirtieron que no se trata de un caso aislado. Según su diagnóstico, la contracción del consumo alcanza a gran parte del comercio minorista, incluidos supermercados y servicios gastronómicos, lo que refuerza la percepción de un enfriamiento generalizado de la actividad.

El caso de Pardo se inscribe en una tendencia más amplia que ya había afectado a otras cadenas del sector, como Frávega y Garbarino, que vienen atravesando procesos de ajuste, reestructuración y cierre de puntos de venta. En este contexto, el modelo tradicional del retail basado en grandes superficies físicas comienza a mostrar signos de agotamiento frente a una demanda debilitada.

El impacto más profundo se observa en la caída de las ventas de bienes durables. Los electrodomésticos, históricamente impulsados por el financiamiento en cuotas, registraron una contracción interanual cercana al 18,6% en el último trimestre de 2025. Este retroceso se da incluso en un escenario de precios relativamente contenidos, lo que evidencia que el problema central ya no es inflacionario sino de ingresos insuficientes.

A esta dinámica se suma un factor crítico: el deterioro del crédito. La morosidad en el financiamiento del sector escaló a niveles superiores al 40%, debilitando uno de los pilares históricos del consumo de electrodomésticos. Con menos acceso a cuotas y mayores tasas de interés, tanto empresas como consumidores enfrentan restricciones simultáneas que profundizan la caída de la actividad.

El resultado es un círculo regresivo: menos consumo, menos financiamiento y más cierres de locales, con el consecuente impacto sobre el empleo. Desde el sector sindical advierten que la continuidad de esta tendencia podría derivar en nuevas pérdidas de puestos de trabajo y en una mayor precarización laboral en el comercio.

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