12 de mayo de 2026

El Tesoro interviene para reforzar reservas y reaviva el debate sobre la fragilidad del esquema cambiario

En un contexto de marcada fragilidad de las reservas del Banco Central, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Tesoro Nacional adquirió 200 millones de dólares la semana pasada, operación destinada a robustecer indirectamente las arcas de la autoridad monetaria. El dato se conoció a través de la propia cuenta de X del funcionario, quien validó la información difundida por la periodista Cecilia Boufflet.

Ph: C5N

Si bien Caputo ya había anticipado esta estrategia semanas atrás —usar el superávit primario para comprar dólares y apuntalar las reservas— la confirmación oficial pone en evidencia la necesidad urgente de sostener la posición externa del país. La maniobra implica, en los hechos, una intervención paralela al Banco Central, dado que el Tesoro actúa como comprador cuando se presentan bloques significativos de divisas provenientes de bancos, provincias o colocaciones de deuda.

Esta operatoria, más allá del alivio contable inmediato, deja expuestas algunas tensiones de fondo. En primer lugar, confirma que el BCRA no estaría en condiciones de cumplir, por sí solo, las metas de reservas comprometidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyo equipo técnico se encuentra en la Argentina realizando la primera revisión del nuevo acuerdo. En segundo lugar, esta intervención estatal se produjo en simultáneo con una nueva escalada del tipo de cambio oficial, que llegó a cotizar $1.191,50, mostrando las tensiones cambiarias que persisten pese a las compras del Tesoro.

Los datos oficiales revelan que las reservas brutas del BCRA mejoraron en las últimas cinco ruedas, con un aumento de 1.380 millones de dólares que incluyó el impacto del Bonte (que sumó 500 millones de dólares). Sin embargo, la mejora sigue siendo frágil si se la compara con el volumen de pagos de deuda e importaciones que deberá enfrentar el país en los próximos meses.

Desde un plano político, la confirmación de Caputo busca transmitir la idea de fortaleza fiscal —apoyada en el superávit primario— y a la vez mostrar proactividad en la acumulación de divisas, un reclamo constante del FMI. Sin embargo, el recurso de que sea el Tesoro y no el Banco Central el que salga a comprar dólares genera interrogantes sobre la verdadera solidez del esquema monetario que defiende el gobierno de Javier Milei, en un escenario donde la dolarización o la competencia de monedas aún no terminan de definirse.

Más allá de la foto de corto plazo, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿alcanza con estas intervenciones puntuales para recomponer la confianza y sostener la estabilidad cambiaria, o se trata apenas de un alivio temporal ante un esquema de reservas estructuralmente débil?

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