27 de mayo de 2026

El sector nuclear argentino en peligro: denuncian «vaciamiento y privatización» que amenaza la soberanía energética y tecnológica

Los trabajadores alertan que se están paralizando proyectos estratégicos de desarrollo nacional mientras se favorece a corporaciones extranjeras, lo que representa una grave amenaza para la soberanía energética y tecnológica del país.

Delegados de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) han lanzado una dura advertencia sobre el futuro del sector nuclear argentino, denunciando un presunto plan de «vaciamiento y privatización» impulsado por el Gobierno.

Según un comunicado de los delegados, el gobierno está llevando a cabo una «estafa bajo el disfraz de un plan nuclear» con un claro sesgo hacia los intereses privados y extranjeros. La denuncia apunta a la paralización del proyecto CAREM, un reactor modular de diseño nacional, al tiempo que se impulsa la privatización del reactor RA-10.

Los trabajadores también critican la detención de la producción de agua pesada en la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) para favorecer la importación, con la intención de transferir la planta a la empresa canadiense CANDU Energy.

El análisis de los delegados no se detiene ahí. También denuncian la entrega de minas de uranio en Mendoza y Santa Cruz a corporaciones extranjeras y el impulso de un reactor foráneo, el ACR-300, en detrimento de los desarrollos locales. La crítica se extiende a la empresa estatal NA SA, que opera las centrales nucleares y que, según los trabajadores, también se encuentra en riesgo de privatización.

Adolfo Aguirre y Rodolfo Kempf, coordinadores del sector, han sido enfáticos al calificar esta situación como «la entrega de nuestros recursos, de nuestra soberanía energética y tecnológica». Este enfoque crítico va más allá de la mera protesta gremial y se centra en el impacto estratégico a largo plazo que estas políticas tendrían sobre un área clave para el desarrollo del país, que incluye la producción de energía, la investigación científica y la medicina.

La crisis, sin embargo, no solo es institucional. Los trabajadores también exponen la grave situación laboral del personal de la CNEA. El comunicado denuncia un congelamiento salarial que ha dejado a gran parte de la planta por debajo de la línea de pobreza. A esto se suman jubilaciones compulsivas que diezman áreas enteras de trabajo, la falta de pases a planta permanente para becarios y contratados, y el abandono del organismo por parte de personal calificado.

Ante este panorama, los trabajadores de la CNEA han planteado tres exigencias claras: una recomposición salarial urgente, el pase a planta de becarios y contratados, y un firme rechazo al vaciamiento, la privatización y la entrega de recursos estratégicos.

La situación pone en el centro del debate la dirección que el país tomará en materia de energía y tecnología, y si optará por un modelo de desarrollo nacional o por uno de dependencia de actores extranjeros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *