El PRO se retira de la fiscalización en La Matanza y profundiza la crisis interna en La Libertad Avanza
El retiro de fiscales no solo afecta la logística electoral, sino que también simboliza el debilitamiento de la coalición que llevó a Milei al poder. La disputa en el mayor bastión del peronismo bonaerense refleja un deterioro en la relación entre socios que, sin cohesión territorial ni estrategia común, enfrentan el riesgo de llegar divididos a una elección que definirá la correlación de fuerzas en el Congreso.

La ruptura entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo con la decisión del equipo de Alejandro Finocchiaro de retirarse de la fiscalización en La Matanza, el distrito más importante del conurbano y el de mayor peso electoral del país.
La medida, motivada por denuncias de “malos manejos” en la organización del operativo, expone las tensiones y desconfianzas que atraviesan la coalición oficialista a pocos días de las elecciones legislativas.
El conflicto se centra en la figura de Luis “Lucho” Ontiveros, un dirigente de origen peronista vinculado al armador bonaerense de LLA, Sebastián Pareja. Según trascendió, el sector del PRO que colabora con el espacio libertario cuestiona la administración de los recursos destinados al operativo electoral, lo que derivó en la decisión de no participar del control de mesas en un territorio clave. Fuentes de LLA, sin embargo, negaron las irregularidades y calificaron la acusación como una maniobra política.
Más allá del episodio puntual, el retiro de los fiscales del PRO deja al descubierto un problema más profundo: la fragilidad de la alianza que sostiene al oficialismo. En el terreno bonaerense, donde la estructura libertaria es todavía incipiente, el apoyo del PRO resultaba esencial para garantizar la cobertura electoral en un sistema nuevo, el de Boleta Única de Papel (BUP). Sin esa red de fiscalización, LLA podría enfrentar dificultades para controlar el proceso de votación en el distrito donde perdió por más de trece puntos en las elecciones del 7 de septiembre.
La fractura también tiene una lectura política más amplia. En el PRO crecen las voces que cuestionan la falta de conducción y coordinación dentro del espacio oficialista, mientras que en La Libertad Avanza persiste la sospecha de que algunos sectores “amarillos” buscan despegarse del costo político del ajuste económico. El episodio de La Matanza, lejos de ser un hecho aislado, ilustra la tensión entre pragmatismo y desconfianza que atraviesa la alianza en un momento decisivo.
