19 de mayo de 2026

El plan Caputo para los trabajadores en el 2025: salarios muy bajos y paritarias que no superen a la inflación

Las proyecciones económicas para el Gobierno de Javier Milei presentan un panorama optimista en términos de control inflacionario y crecimiento, pero dejan a los trabajadores en una situación poco favorable.

Las consultoras ajustaron sus expectativas, anticipando una inflación significativamente menor a la de años anteriores, alineándose con la necesidad del Ejecutivo de mantener la estabilidad económica. Sin embargo, las paritarias controladas podrían frustrar cualquier intento de recuperación del poder adquisitivo que se ha erosionado en el último año.

La consultora Criteria, en su último informe, proyecta una inflación del 23% para 2025, con una devaluación de la moneda del 20% anual y un crecimiento económico del 5%. Además, se prevé una «administración de pasivos» que permitirá estirar los vencimientos de deuda hacia 2025 y 2026, lo que podría proporcionar un respiro temporal al Gobierno. En contraste, Econviews presenta cifras menos optimistas, estimando una inflación interanual del 39% para diciembre de 2025, con un pico mensual del 5,5% en febrero, seguido de un descenso gradual.

Por su parte, FocusEconomics augura una expansión del 4% del PBI en 2025, mejorando sus proyecciones anteriores gracias a un escenario de menor inflación y tasas de interés más bajas, impulsadas por reformas estructurales del Gobierno. Sin embargo, el análisis de la administración Milei es aún más optimista, pronosticando una inflación de solo 18,3% para todo 2025 y un valor del dólar oficial de $1.207 a finales del año próximo.

A medida que se avanza en el calendario, la Secretaría de Trabajo, bajo la dirección de Julio Cordero y Luis Caputo, ha implementado una política de control sobre las negociaciones paritarias, atando los aumentos salariales a la inflación mensual. Esta estrategia ha resultado en que la mayoría de los gremios no logran recuperar el poder adquisitivo perdido, con algunos sectores enfrentando retrasos salariales de hasta un 50%. A pesar de que algunos sindicatos, como Camioneros, han conseguido aumentos adicionales, la tendencia general ha sido de estancamiento.

El objetivo de Cordero y Caputo es claro: evitar que las paritarias superen el promedio inflacionario el próximo año, consolidando así la situación de salarios “híper bajos” en el país. Para el Gobierno, cualquier aumento por encima de la inflación debe ser un caso excepcional y justificado, lo que se traduce en una falta de recuperación del poder adquisitivo para los trabajadores.

Las cifras son reveladoras. Según cálculos recientes, cada trabajador ha perdido entre $1.000.000 y $3.000.000 desde diciembre de 2023 hasta ahora. La contracción real en los salarios ha alcanzado un promedio del 6,8% en septiembre de 2024, afectando especialmente a los empleados estatales, docentes, personal de salud y aquellos en sectores con menor poder de negociación, como el comercio y la gastronomía.

El centro de estudios CIFRA, de la CTA, destaca que esta situación ha llevado a una caída en la participación de los trabajadores en el ingreso nacional, que pasó del 46,4% al 43,9% entre los primeros semestres de 2023 y 2024. En contraposición, las grandes empresas han visto un aumento en su rentabilidad, duplicando sus tasas de utilidades sobre ventas.

En resumen, mientras el Gobierno de Javier Milei presenta proyecciones optimistas para la economía, la realidad para los trabajadores es desalentadora. La lucha por recuperar el poder adquisitivo perdido parece lejana, y las políticas implementadas hasta ahora no auguran un cambio significativo en el corto plazo. La situación plantea un desafío tanto para la administración actual como para los sindicatos y trabajadores que buscan un futuro más justo y equitativo.

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