11 de junio de 2026

El pacto silencioso: crecen los rumores de un acuerdo entre victoria Villarruel y Guillermo Moreno

¿Es esto una jugada táctica para ampliar su base de poder o el preludio de una ruptura dentro del oficialismo? En cualquier caso, el fantasma de un «pacto con el enemigo» empieza a tomar forma y amenaza con tensionar aún más la frágil arquitectura del gobierno de Javier Milei.

En los pasillos del Senado y en los cafés de Balcarce 50, crece el rumor que incomoda al corazón del poder libertario. Victoria Villarruel, vicepresidenta y pieza clave del engranaje institucional del gobierno, estaría tejiendo una alianza informal con Guillermo Moreno, uno de los personajes más controvertidos del peronismo ortodoxo.

En el centro de este presunto «pacto no declarado» aparece Mario “Pato” Russo, un politólogo de bajo perfil pero con conexiones decisivas y un historial que inquieta al oficialismo, según consignó Crónica Política. Russo fue incorporado recientemente por Villarruel como asesor informal, sin cargo formal, una figura ambigua que lo equipara a Santiago Caputo, el estratega de confianza del presidente Milei.

La renuncia de María Laura Izzo, secretaria administrativa del Senado, abrió la puerta para el reordenamiento de colaboradores de la vice, y Russo no tardó en hacerse notar. Aunque sin oficina ni nombramiento oficial, su influencia parece crecer, y su pasado lo sigue.

Con una trayectoria cercana a Milei en la campaña legislativa de 2021, Russo se vanagloria de haber sido quien propuso la fórmula presidencial ganadora. “Yo dictaminé que así fuera”, declaró en una entrevista con Daniel Tognetti.

Pero en la actualidad, el mismo Russo también asesora a Guillermo Moreno, lo que provoca escozor en sectores libertarios que ven en Moreno la antítesis ideológica de Milei: estatista, intervencionista y defensor del “peronismo duro”.

Desde Casa Rosada reconocen su incomodidad. Un dirigente cercano al oficialismo expresó que mientras Santiago Caputo sigue sin perder su centralidad, es el propio presidente quien estaría más inquieto por el nuevo esquema que se gesta en torno a Villarruel. “Lo que más le preocupa no es Caputo… es ella”, deslizó. El rumor de reuniones entre Russo y Villarruel en la mítica pizzería El Cuartito alimenta aún más la idea de un armado paralelo.

El llamado “triángulo de Villarruel” —conformado por la vice, Russo y la terminal peronista que encarna Moreno— se interpreta como una posible convergencia entre el nacionalismo de derecha que representa Villarruel y el peronismo ortodoxo que aún busca una plataforma de relanzamiento. “Russo habla como punto de encuentro entre esas dos corrientes”, aseguran desde el Senado, donde se sigue con atención cada movimiento.

En un contexto de tensiones internas, desgaste social y una economía aún sin rebote visible para la mayoría, las alianzas transversales empiezan a insinuarse como una estrategia de supervivencia política. Villarruel, con ambiciones propias y diferencias ya no tan disimuladas con el presidente, parece mover sus fichas.

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