1 de julio de 2022

El otro Néstor, entre el recuerdo ideal de los hombres sencillos y la resistencia al olvido

Durante la Feria del Libro de 2005, el presidente Néstor Kirchner leyó un poema que resulta inolvidable a la memoria y acaricia los oídos con voz sonora porque unió su camino marcado por la exposición política al camino casi invisible de un otro, al camino de Joaquín Areta, poeta, obrero y militante de 22 años, desaparecido durante la dictadura cívico militar, en 1978. A 10 años de la muerte del expresidente, tal vez no sea más que un juego de palabras pensar que Areta fue en realidad aquel joven detenido en la ESMA, a quien todos llamaban «Néstor» como una premonición del destino, una llama encendida de poesía.

Con aquel discurso matizado por el poema “Quisiera que me recuerden”, Néstor Kirchner estaba iniciando el camino del bronce y la escritura y reescritura de su propia historia porque a 10 años de su muerte, el pedido para que lo recuerden por “por haber hecho camino”, es cada vez más perenne en el imaginario colectivo del pueblo peronista.

Dicen que en junio de 1978, un jovencito rubio, de ojos claros, de estatura promedio y cuerpo robusto había sido detenido por un grupo de tareas y llevado al Centro Clandestino de Detención que la Dictadura había montado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA)

No hay registros escritos que avalen aquella detención ilegal, sólo el soporte oral de los testimonios de quienes estuvieron allí y que hablan de un tal “Néstor”, de aspecto provinciano, a quien habían escuchado decir que su apellido era Areta, de la provincia de Corrientes.

Con los años y las luchas por recuperar la memoria y devolver la dignidad arrebatada a los miles de desaparecidos, se cree que aquel “Néstor” es Joaquín, el poeta.

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Joaquín Areta era un militante de la UES, secuestrado en la zona del Batallón de Arsenales 101 de Villa Martelli, el 29 de junio de 1978 y posteriormente desaparecido. Su poema «Quisiera que me recuerden» fue recitado por Néstor Kirchner durante el acto de las Bibliotecas Populares en la Feria Internacional del Libro, e indudablemente ante la inesperada desaparición física del expresidente argentino en 2010, aquel poema extraído del libro “Palabra Viva”, cobra preponderancia porque con su lectura, planteó una duplicidad literaria, el recuerdo o el olvido.

El recuerdo como ideal que encumbra a los hombres sencillos, por caso la figura emblemática de Néstor que reformuló la manera de pensar y hacer política, incluyendo a los que no tenían representatividad y que estaban marcados por la desigualdad social, perdidos en la oscuridad del olvido, sometidos por la injusticia de la invisibilización.

O, el olvido como resistencia y como castigo al renunciamiento de las convicciones. Vívida representación a lo cual se oponía la potencia militante que trasciende y se magnifica en la pluma literaria de Joaquín, adquiriendo relevancia a partir de una historia personal, coartada por la brutalidad y la muerte de la dictadura.

Dicen que las organizaciones de Derechos Humanos continúan buscando a Joaquín, como a otros miles de desaparecidos, y que intentan comprobar o –descartar- que aquel Néstor de la ESMA en 1978 fue en realidad el poeta que se resiste al olvido, más aún ahora que sus versos son bandera de la Memoria, Verdad y Justicia.

Joaquín Areta tiene un hijo, Jorge, quien sólo tenía 1 año cuando fue detenido. Jorge tiene un hijo de nombre Iñaki, igual que su tío, también desaparecido. Poco se sabe de la vida de Joaquín Areta pero cuentan que una vez, cuando una familia obtuvo un salvoconducto a España en busca de asilo por la persecución y represión ilegal en nuestro país, Joaquín le dijo a una mujer que lloraba antes de embarcarse al exilio: “Recordá a esos miles de valientes que murieron, están muriendo y que harán posible un país mejor”. Néstor Kirchner lo sabía…

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