12 de mayo de 2026

El oficialismo redefine su hoja de ruta en el Congreso para destrabar el Presupuesto 2026

Con el calendario legislativo ajustado, La Libertad Avanza busca ordenar su estrategia para cerrar el año con el Presupuesto aprobado y, en paralelo, preparar el terreno para impulsar otras reformas estructurales, como la laboral, durante el período de sesiones extraordinarias. El resultado de estas negociaciones será clave para medir la capacidad del oficialismo de transformar su peso electoral en poder efectivo dentro del Congreso.

El Gobierno nacional volvió a reunir este mediodía a su mesa política con el objetivo de recalibrar la estrategia parlamentaria que permita avanzar con la aprobación del Presupuesto 2026 antes de que finalice diciembre.

El encuentro es encabezado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien asumió un rol central en la coordinación de las negociaciones legislativas tras las tensiones surgidas en la Cámara de Diputados.

A diferencia de otras instancias, el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, no participan de estas reuniones, una señal de que el mandatario decidió delegar el manejo fino del diálogo con el Congreso en su círculo más cercano. Aunque Milei permanece en Casa Rosada por actividades protocolares, el armado político quedó en manos de sus principales referentes.

La discusión gira en torno a cómo encauzar la sanción definitiva del Presupuesto luego de los desacuerdos que quedaron expuestos en la última sesión de Diputados, especialmente tras el intento fallido del Ejecutivo de incorporar a último momento un capítulo que derogaba leyes vinculadas a discapacidad y financiamiento universitario. Ese revés generó desconcierto interno y abrió un período de definiciones cambiantes dentro del oficialismo.

En la mesa participan figuras clave del Gobierno y del espacio libertario, entre ellos ministros, legisladores, asesores presidenciales y operadores políticos, lo que refleja la importancia estratégica que el Presupuesto tiene para la administración Milei. La iniciativa, que ya cuenta con media sanción, es defendida por el Ejecutivo como un proyecto alineado con su principal bandera económica: el déficit cero.

El trasfondo del conflicto dejó al descubierto las limitaciones del oficialismo para disciplinar a gobernadores aliados, cuyo acompañamiento no estuvo garantizado en una votación considerada sensible. La decisión presidencial de avanzar con cambios de último momento tensó la relación política y obligó al Gobierno a replantear su narrativa tras presentar la sesión como una derrota simbólica.

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