“El Mencho”: del anonimato rural al liderazgo del CJNG y su caída como uno de los criminales más buscados del mundo
El nombre de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, se convirtió durante años en sinónimo de violencia y expansión criminal. De origen humilde y nacido en Michoacán, pasó de trabajar en el campo a encabezar el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización que bajo su mando se transformó en una de las más poderosas y temidas de México.

Su ascenso dentro del narcotráfico estuvo marcado por una combinación de estrategia y brutalidad. Tras un paso por Estados Unidos —donde fue detenido por delitos vinculados a drogas y luego deportado— regresó a México y se integró al Cártel del Milenio.
Luego de disputas internas, fundó el CJNG y consolidó un liderazgo que lo llevó a disputar territorios y rutas con los principales cárteles del país.
Las autoridades lo describían como un hombre reservado y con bajo perfil público, pero extremadamente violento y metódico en la toma de decisiones. Bajo su conducción, el CJNG adoptó tácticas paramilitares poco habituales en el narcotráfico mexicano, como el uso de vehículos blindados de fabricación artesanal y drones armados para enfrentar tanto a organizaciones rivales como a fuerzas de seguridad.
En apenas una década, la estructura que dirigía logró una expansión territorial acelerada, con presencia en múltiples estados mexicanos y ramificaciones internacionales. Ese crecimiento convirtió a Oseguera Cervantes en uno de los objetivos prioritarios de las autoridades de México y Estados Unidos.
El Gobierno mexicano anunció recientemente que fue abatido en un operativo militar, en lo que calificó como un golpe relevante dentro de la ofensiva contra el crimen organizado. La operación también se produce en un contexto de presión internacional, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera sobre posibles acciones directas contra organizaciones criminales que operan en territorio mexicano.
La figura de “El Mencho” sintetiza el fenómeno del fortalecimiento de estructuras criminales con capacidad operativa compleja y alcance global. Su muerte abre interrogantes sobre la reconfiguración interna del CJNG y el eventual impacto en el mapa del narcotráfico regional, donde las disputas por el poder suelen derivar en nuevos ciclos de violencia.
