El juez que blindó a Karina tiene denuncias por abuso sexual y está «hasta las manos»
Es un escándalo total. La desesperada maniobra del gobierno nacional para evitar que se conozcan los audios de Karina Milei, por los casos de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad, se tornó en denuncia contra periodistas, denuncia que recayó en manos de Alejandro Maraniello, quien depende del Gobierno para no ser destituido. Acoso sexual, laboral, violencia de género y abuso de poder, son las acusaciones en contra del juez.

El juez que frenó la difusión de los audios tras la denuncia de Patricia Bullrich, tiene nueve expedientes abiertos en su contra, entre ellos uno por acoso sexual y las sospechas de fórum shopping, o sea que eligieron intencionalmente la jurisdicción del juez para que la presentación de la demanda les sea favorable, crece a gran velocidad.
Es un buen pibe. Se trata de Alejandro Patricio Maraniello quien enfrenta un panorama muy complejo en el Consejo de la Magistratura, dónde la Comisión de Disciplina lo investiga desde el 14 de agosto pasado por abuso de poder, acoso laboral y sexual, maltrato, y manejo inadecuado de recursos públicos.
Precisamente, la delicada situación del juez, lo convierte en un peón afín a las necesidades del gobierno. Por lo cual no sería extraño que su firma en las disposiciones judiciales tras la denuncia de sean para evitar su salida.
En tribunales mencionan con ironía la teoría de la «casualidad permanente». Solo así pueden explicar que la denuncia de Bullrich haya caído en manos de un juez que depende del gobierno para evitar la destitución. Por eso hablan de «forum shopping».
Tras la presentación de los abogados de Bullrich, Maraniello actuó con velocidad. Dispuso con efecto inmediato la prohibición de difundir los audios «a través de cualquier medio de comunicación de forma escrita y/o audiovisual y/o a través de redes sociales desde todo sitio, plataforma y/o canal web». También ordenó librar oficio urgente al Enacom, con habilitación de días y horas inhábiles. Fuentes judiciales explicaron a LPO que la Corte no se expresará sobre la resolución de Maraniello por tratarse de una «causa judicializada»
Maraniello tiene dos frentes abiertos: uno en la justicia federal y otro en el Consejo, donde la Asociación de Empleados y funcionarios del Poder Judicial llevó el caso de una trabajadora violentada por el juez.
La empleada lo acusó de haberla acosado sexualmente. La denuncia dice que en un principio la hostigó para concretar un encuentro fuera del horario laboral. La víctima explicó que fue «sometida a tocamientos y besos no consentidos» y que al final tuvo que acceder a mantener relaciones sexuales para terminar con la situación de acoso.
Los episodios continuaron, por eso la víctima lo denunció ante la Unidad de Bienestar Laboral Fuero Contencioso Administrativo Federal.
El caso llegó a la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres, pero la víctima dijo que no quería abrir una acción penal. Sin embargo, la fiscal Mariana Labozzetta consideró que podría haberse configurado un delito de acción pública y avanzó con una denuncia que quedó en manos de Carlos Stornelli y María Servini.
Por acceder a la censura previa que pidió Bullrich Milei, Maraniello ya fue bautizado en las redes como el juez Barú Budú Budía. Así apodó Tato Bores a María Servini, que en 1992 impidió que se la mencionara en Tato de América.
