El Gobierno suma otros US$3.200 millones de deuda con bancos internacionales
La medida fue oficializada mediante las resoluciones conjuntas 40, 41 y 42 de las secretarías de Finanzas y Hacienda, publicadas este miércoles en el Boletín Oficial y firmadas por Federico Furiase y Carlos Guberman. La operación se produce apenas horas antes de un vencimiento de aproximadamente US$4.000 millones que el Estado deberá cancelar con tenedores de bonos.

En medio de un exigente calendario de pagos y con el objetivo de asegurar liquidez para cumplir con sus compromisos financieros, el Gobierno nacional aprobó la toma de nuevos créditos por hasta US$3.200 millones con entidades bancarias internacionales, una decisión que profundiza la estrategia oficial de recurrir al endeudamiento externo para sostener el frente financiero.
El esquema diseñado por el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, contempla dos préstamos respaldados por organismos multilaterales. Uno será por hasta US$2.000 millones, otorgado por BBVA Nueva York y Banco Santander, con garantía del Banco Mundial. El segundo, por hasta US$1.200 millones, será financiado por Deutsche Bank AG, sucursal Londres, con respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La participación de estos organismos internacionales como garantes permite reducir el riesgo para las entidades financieras y, en consecuencia, acceder a mejores condiciones de financiamiento. Sin embargo, también deja en evidencia que el acceso directo de Argentina al mercado voluntario de crédito continúa dependiendo del respaldo de instituciones multilaterales.
Además del endeudamiento, el Estado asumirá el pago de una comisión de estructuración equivalente al 0,5% del monto de cada préstamo, mientras que The Bank of New York Mellon actuará como agente administrador de las operaciones y el Banco Nación representará al país en Nueva York ante eventuales litigios relacionados con los contratos.
Desde el Palacio de Hacienda sostienen que estas operaciones buscan abaratar el costo del financiamiento del Tesoro y fortalecer la estrategia de administración de la deuda. No obstante, la decisión vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente: la necesidad de recurrir a nueva deuda para cancelar obligaciones previas.
Si bien el Gobierno sostiene que se trata de una herramienta financiera destinada a mejorar el perfil de vencimientos y evitar tensiones sobre las reservas, la operatoria implica incrementar los compromisos futuros del Estado. En la práctica, el Tesoro reemplaza deuda que vence en el corto plazo por nuevas obligaciones, una dinámica que ofrece alivio inmediato, pero que traslada parte de la carga financiera hacia los próximos años.
La operación confirma que, pese al discurso oficial de equilibrio fiscal y ordenamiento de las cuentas públicas, el acceso al financiamiento externo continúa siendo una pieza central para sostener la estrategia económica y garantizar el cumplimiento de los pagos de deuda.
