El Gobierno sufre una dura jornada en Diputados: doce derrotas legislativas
La Cámara de Diputados dejó expuesta la creciente debilidad parlamentaria del oficialismo con una jornada que funcionó como radiografía política y anticipo de tensiones institucionales más profundas.

Doce votaciones adversas en una sola sesión —incluyendo el rechazo de cinco decretos presidenciales y la aprobación de dos proyectos sociales clave— marcaron un nuevo revés para el Gobierno de Javier Milei, que observa cómo la oposición ya no solo lo enfrenta, sino que le marca el ritmo legislativo en un momento clave del calendario político.
La sesión de más de doce horas no solo evidenció la incapacidad del oficialismo para articular mayorías en el recinto, sino también la creciente coordinación de una oposición que, con diferencias internas, supo construir una mayoría circunstancial para imponer temas, bloquear decretos y avanzar sobre terrenos sensibles para la Casa Rosada, justo en la antesala del cierre de alianzas electorales y con la campaña en la provincia de Buenos Aires a pleno.
Los DNU, un golpe institucional al corazón del plan de gobierno
El desenlace más impactante fue el rechazo de cinco decretos de necesidad y urgencia (DNU) firmados por el Ejecutivo. El número 462/25 —que modificaba organismos como el INTI y el INTA— cayó con 141 votos en contra frente a apenas 65 a favor, una votación que no solo demuestra el aislamiento parlamentario del oficialismo, sino también la creciente incomodidad de algunos aliados ante los planes de recorte del Estado.
Otros DNU rechazados fueron el 345/25 (que alteraba organismos de Cultura), el 351/25 (que impactaba sobre el Banco Nacional de Datos Genéticos), el 340/25 (sobre la Marina Mercante) y el 461/25 (que reestructuraba áreas bajo la órbita de Transporte). Todos forman parte del paquete impulsado por Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, y constituyen ejes clave del diseño libertario para achicar el Estado. Aunque el rechazo aún debe ser ratificado por el Senado para tener validez jurídica, la señal política fue contundente: la Cámara Baja no avala el uso de decretos como herramienta de gobierno unilateral.
Avances opositores en temas sociales: universidades y salud pública
En un gesto que refleja la presión social acumulada en las calles y en las aulas, la Cámara también dio media sanción al proyecto de financiamiento universitario, iniciativa largamente postergada tras el veto presidencial de 2024. Con una votación que quedó apenas a un voto de los dos tercios, el Congreso volvió a mostrar su desacuerdo con la política de ajuste presupuestario aplicada por el Gobierno sobre el sistema educativo.
A esto se suma la media sanción a la declaración de emergencia del Hospital Garrahan, votada por amplísima mayoría. En ambos casos, el oficialismo quedó aislado frente a demandas de fuerte respaldo social, lo que anticipa nuevos conflictos si el Senado decide acompañar estos proyectos.
El caso $LIBRA vuelve a escena: investigación y clima de tensión
En paralelo, la oposición logró avanzar en uno de los temas más incómodos para el Ejecutivo: la causa de la criptomoneda $LIBRA, que involucra presuntas irregularidades con posibles ramificaciones en el entorno presidencial. Con 135 votos a favor y 70 en contra, se aprobó un emplazamiento a comisiones para destrabar el empate en la Comisión Investigadora y volver a activar la pesquisa.
El tema no es menor: si avanza la investigación, podría derivar en serias complicaciones para el círculo íntimo de Javier Milei, y acaso proyectar una sombra de sospecha sobre la transparencia de ciertas operaciones en el actual Gobierno. La fecha fijada para retomar el tratamiento, el próximo 12 de agosto, anticipa una semana intensa en el Congreso.
Un Congreso activo y un Ejecutivo desbordado
Los restantes emplazamientos aprobados por la oposición incluyeron temas de alta sensibilidad para los gobernadores —como el reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y la situación del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL)—, así como proyectos sobre ciencia, salud y el Plan Nacional de Alzheimer. En todos los casos, el oficialismo intentó frenar los avances, sin éxito, revelando no solo debilidad política, sino también una preocupante desconexión con la agenda concreta de las provincias y de los sectores más golpeados.
La sesión cerró con una victoria estratégica de la oposición: se aseguró el control del temario para la semana siguiente, garantizando el tratamiento de iniciativas que el Gobierno busca demorar o bloquear. Con ello, no solo impone su propia narrativa política, sino que transforma al Congreso en un espacio de resistencia institucional ante un Ejecutivo que insiste en gobernar sin consensos.
Derrotas en cadena y aislamiento político
La secuencia de derrotas parlamentarias pone al Gobierno en una posición de aislamiento político que contrasta con el discurso de fortaleza que pretende mostrar en otros ámbitos. El uso excesivo del decreto, la falta de acuerdos duraderos con bloques aliados y la resistencia a ceder en proyectos estratégicos, están debilitando al Ejecutivo justo cuando la oposición comienza a capitalizar electoralmente su desgaste.
En definitiva, la jornada legislativa dejó al descubierto un hecho innegable: el oficialismo ya no domina la agenda política. Y en un sistema republicano, cuando un gobierno pierde la iniciativa en el Congreso, comienza a transitar un camino incierto donde las decisiones ya no se toman en la Casa Rosada, sino en el recinto de Diputados. El resultado no es solo una crisis de gobernabilidad: es también una señal de alerta sobre el rumbo de un país que necesita acuerdos, pero hoy se mueve al ritmo de los desacuerdos.
