El Gobierno refuerza la prevención ante posibles inundaciones por El Niño en el norte argentino
Frente a la posibilidad de un escenario de mayor inestabilidad hídrica en el norte argentino, el desafío será sostener el seguimiento meteorológico y garantizar que los protocolos estén preparados antes de que se produzcan las emergencias.

La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, encabezó una reunión de monitoreo para evaluar los riesgos climáticos y coordinar acciones preventivas. El plan contempla herramientas de seguimiento meteorológico, mapas de zonas vulnerables y capacitación de miles de agentes de Protección Civil.
Ante la posibilidad de lluvias intensas, inundaciones y fenómenos meteorológicos severos asociados a El Niño, el Gobierno nacional puso en marcha una mesa de seguimiento federal para fortalecer la prevención y la capacidad de respuesta en las provincias del norte argentino.
La reunión fue encabezada por la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, en la sede de la Agencia Federal de Emergencias (AFE). Durante el encuentro, las autoridades analizaron los posibles escenarios de riesgo y evaluaron los mecanismos de coordinación para actuar ante eventuales emergencias hídricas y temporales de gran intensidad.
También participaron el secretario de Seguridad Nacional, Martín Alejandro Ferlauto; el secretario de Comunicación y Prensa de la Presidencia, Fabián Fernández; el director ejecutivo de la AFE, Santiago Hardie, y el subdirector del organismo, Ignacio Cabello.
Un plan federal para anticiparse a las emergencias
Las medidas forman parte del Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027, establecido mediante la Resolución 559/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional. La iniciativa apunta a mejorar el trabajo conjunto entre los organismos nacionales, las provincias y los municipios a través del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR).
El objetivo es fortalecer los recursos técnicos y operativos para anticipar situaciones críticas, organizar los procedimientos de emergencia y reducir las consecuencias que los eventos climáticos extremos pueden provocar sobre la población y la infraestructura.
La estrategia adquiere especial relevancia en las zonas del norte del país expuestas a precipitaciones abundantes, crecidas de ríos y posibles anegamientos, donde la planificación previa resulta determinante para proteger a las comunidades.
Entre las principales herramientas presentadas se encuentra el tablero ENOS del Sistema Nacional de Monitoreo de Emergencias (SINAME), que integra información meteorológica, hidrológica y territorial para identificar posibles escenarios de riesgo y facilitar la toma de decisiones.
A esto se suma la elaboración de mapas de riesgo para 18 municipios de seis provincias. Estos instrumentos utilizan antecedentes históricos de inundaciones para estimar las áreas que podrían resultar afectadas y orientar las medidas preventivas en cada territorio.
Otro de los ejes del programa es la capacitación del personal que interviene en situaciones de emergencia. Según el informe oficial, entre marzo y septiembre se capacitó a más de 4.300 agentes y referentes de Protección Civil de distintas provincias, con el propósito de mejorar la capacidad de respuesta inmediata ante posibles contingencias.
Desde la Mesa Nacional de Seguimiento señalaron que las acciones buscan mejorar la planificación, ampliar los tiempos disponibles para anticipar riesgos y limitar las consecuencias sociales y económicas de las lluvias intensas, especialmente en las poblaciones más vulnerables.
Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá también de su implementación concreta en cada provincia y municipio, de la disponibilidad de recursos para responder a las emergencias y de la rapidez con la que la información llegue a las comunidades potencialmente afectadas.
