El Gobierno judicializa la reforma laboral tras un freno cautelar y profundiza la disputa con los sindicatos
El conflicto trasciende lo estrictamente jurídico y refleja una disputa de fondo sobre el modelo laboral: mientras el Gobierno acusa a sectores sindicales de bloquear cambios necesarios, desde el ámbito gremial se advierte sobre una posible pérdida de derechos. La resolución judicial, lejos de cerrar el debate, lo traslada a una nueva arena donde se definirá el futuro de la reforma.

El Gobierno nacional anunció que apelará la decisión del Juzgado Nacional del Trabajo N°63, que suspendió de manera provisoria varios artículos clave de la reforma laboral, en un fallo que expone la creciente tensión entre el Poder Ejecutivo, la Justicia y el movimiento sindical.
La medida judicial se produjo tras una presentación de la Confederación General del Trabajo, que cuestionó la constitucionalidad de aspectos centrales de la ley. El tribunal consideró que existen elementos suficientes para poner en duda la validez de la norma y advirtió sobre posibles consecuencias negativas si se aplicaba de inmediato.
Desde el Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, se confirmó que el fallo será apelado con el respaldo de la Procuración del Tesoro. El Gobierno busca así revertir una resolución que, en los hechos, paraliza parcialmente una de sus principales apuestas en materia económica y laboral.
En su posicionamiento, la cartera defendió la reforma aprobada en el Congreso en febrero, subrayando que fue sancionada con amplio respaldo legislativo y presentada como una herramienta para impulsar el empleo formal, mejorar la competitividad y brindar mayor previsibilidad al sistema laboral. Sin embargo, el conflicto revela que ese consenso político no logró trasladarse al plano social ni judicial.
El Ejecutivo también dejó abierta la puerta a nuevas acciones legales para garantizar la vigencia de la ley, en una estrategia que sugiere una creciente judicialización de las reformas estructurales impulsadas por el oficialismo.
Por su parte, la resolución judicial pone el foco en la posible afectación de derechos constitucionales, al sostener que permitir la aplicación inmediata de la norma podría derivar en daños de carácter “grave e irreparable” para los trabajadores. El fallo se apoya en criterios como la verosimilitud del derecho y el peligro en la demora, elementos habituales en medidas cautelares pero que, en este caso, adquieren peso político por el alcance de la reforma.
