16 de octubre de 2026

El FMI presiona al gobierno por una reforma tributaria que amplíe la recaudación

La discusión tributaria vuelve al centro de la agenda, con una pregunta clave todavía abierta: cómo construir ingresos fiscales más estables sin profundizar los desequilibrios sociales y productivos.

El organismo internacional reclamó cambios en el sistema impositivo argentino, con foco en la eliminación de exenciones y la actualización de los impuestos a los combustibles.

Aunque volvió a respaldar la disciplina fiscal de Javier Milei, el Fondo plantea nuevas exigencias para fortalecer los ingresos del Estado y avanzar hacia un esquema de recaudación más sostenible.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a respaldar la política de disciplina fiscal del Gobierno de Javier Milei, pero acompañó los elogios con un nuevo reclamo: avanzar en una reforma tributaria que permita mejorar la eficiencia del sistema impositivo y consolidar los ingresos del Estado.

La advertencia fue formulada por Dabla-Norris, subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales del organismo, durante su participación en la Asamblea Anual del FMI, según reprodujeron agencias internacionales.

En su exposición, la funcionaria definió el equilibrio fiscal como un pilar central del programa de estabilización argentino, aunque remarcó que todavía existen cambios pendientes en materia de recaudación y administración del gasto público.

Entre las principales recomendaciones, el organismo puso el foco en la eliminación de los denominados gastos tributarios, especialmente las exenciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que reducen los recursos que el Estado podría obtener mediante la aplicación plena del sistema impositivo.

También reclamó avanzar con la actualización del impuesto sobre los combustibles, una medida que la administración nacional viene postergando para evitar que su impacto se traslade de manera directa a los precios.

El planteo del Fondo no se limita a incrementar los ingresos fiscales. Dabla-Norris también propuso eliminar progresivamente los impuestos que generan distorsiones económicas y reemplazarlos por un esquema tributario más sólido y sostenible. Sin embargo, el desafío para el Gobierno será determinar cómo implementar esas modificaciones sin profundizar la presión sobre los sectores productivos, el consumo y los ingresos de los hogares.

En ese punto aparece una de las principales tensiones de la política económica oficial. Mientras la Casa Rosada presenta el ajuste del gasto y el superávit fiscal como señales de ordenamiento macroeconómico, el FMI insiste en que la consolidación de ese esquema requiere cambios estructurales en la forma en que el Estado recauda.

La discusión no pasa únicamente por gastar menos, sino también por definir quiénes aportan, qué beneficios impositivos se mantienen y cómo se distribuye el peso de la carga tributaria.

El reclamo se produjo luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuviera una reunión con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien volvió a destacar la disciplina fiscal argentina. Durante el encuentro, ambas partes coincidieron en continuar las conversaciones para completar la tercera revisión del acuerdo vigente.

El respaldo del organismo llega acompañado de nuevas condiciones y expectativas. Para el Gobierno, el desafío será compatibilizar las exigencias del Fondo con su estrategia económica y evitar que una reforma orientada a mejorar la recaudación termine trasladando mayores costos a los consumidores o afectando la actividad.

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