3 de mayo de 2026

El FMI demora la revisión del acuerdo con Argentina y dudas por el incumplimiento en la acumulación de reservas

El retraso burocrático no solo posterga el desembolso previsto, sino que también deja al descubierto que, detrás del discurso de estabilización, el vínculo con el organismo todavía atraviesa una etapa de negociación permanente y frágil equilibrio.

A más de un mes de finalizada la misión técnica en Buenos Aires, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aún no elevó a su Directorio el informe final de la última revisión del programa vigente con Argentina. La demora mantiene en suspenso un desembolso de US$1.000 millones contemplado en el acuerdo y vuelve a exponer las tensiones existentes entre el organismo y el equipo económico del gobierno de Javier Milei.

La misión del staff técnico concluyó su trabajo el 12 de febrero, pero desde entonces no hubo señales concretas sobre el avance formal del proceso. Habitualmente, una vez cerradas las negociaciones técnicas, el informe se remite al Directorio en un plazo relativamente breve para su evaluación y eventual aprobación. En este caso, sin embargo, el procedimiento se extendió más de lo habitual, lo que sugiere que todavía persisten diferencias internas dentro del organismo.

El principal punto de conflicto gira en torno a la acumulación de reservas internacionales, uno de los compromisos centrales del acuerdo firmado con el FMI. Si bien el Gobierno implementó a comienzos de enero un plan orientado a fortalecer las reservas del Banco Central, las metas fijadas para diciembre de 2025 aparecen hoy claramente incumplidas.

Según estimaciones que circulan en ámbitos financieros, el desvío respecto del objetivo comprometido rondaría los US$9.000 millones, un desajuste que obligaría al organismo a otorgar una dispensa si decide finalmente aprobar la revisión.

Este punto es especialmente sensible porque el programa establece metas trimestrales de reservas, un esquema que el ministro de Economía, Luis Caputo, busca modificar. El titular del Palacio de Hacienda planteó públicamente en varias ocasiones su intención de que esas metas pasen a medirse de forma anual, lo que otorgaría mayor margen de maniobra al Gobierno frente a la volatilidad financiera.

Esa diferencia de criterios entre el equipo económico y el FMI podría explicar parte de la demora en el envío del reporte al Directorio. En el funcionamiento interno del organismo, estos retrasos suelen interpretarse como señales de debates técnicos o políticos pendientes de resolución.

Aun así, en el mercado prevalece la idea de que la revisión terminará aprobándose. El respaldo político que la administración de Milei mantiene con Estados Unidos, principal accionista del Fondo, es visto como un factor clave para destrabar la instancia final.

Sin embargo, la situación vuelve a poner de relieve una tensión estructural del programa: la dificultad de cumplir las metas financieras en un contexto de fragilidad externa. La acumulación de reservas sigue siendo el talón de Aquiles del esquema económico, y el hecho de que el FMI aún no haya cerrado la revisión sugiere que ese problema dista de estar resuelto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *