El consumo de carne vacuna profundiza su retroceso y marca un mínimo histórico de dos décadas
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a mostrar signos de debilidad durante mayo y alcanzó el nivel más bajo de los últimos 20 años, según el más reciente informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).

De acuerdo con el relevamiento, el consumo por habitante registró una caída interanual del 6,1%, lo que equivale a una reducción de 3,1 kilos por persona respecto del mismo período del año anterior. El dato refleja la persistente pérdida de poder adquisitivo de los hogares y las dificultades para sostener la demanda de uno de los alimentos más representativos de la dieta argentina.
El informe cobra especial relevancia porque el descenso se produjo en un contexto de relativa estabilidad de precios durante mayo. A diferencia de otros períodos en los que las subas de valores explicaban gran parte de la retracción del consumo, en esta oportunidad la demanda continuó debilitándose aun sin fuertes incrementos en los mostradores.
La tendencia evidencia un cambio en los hábitos de compra de los consumidores, que cada vez más recurren a proteínas alternativas o reducen directamente la cantidad de carne vacuna incorporada a su alimentación. El escenario también plantea desafíos para toda la cadena productiva y comercial del sector, que enfrenta un mercado interno con menor capacidad de absorción.
Con estos números, el consumo de carne vacuna se ubica en niveles históricamente bajos, consolidando una tendencia descendente que se viene observando en los últimos años y que refleja el impacto de la situación económica sobre las decisiones de consumo de las familias argentinas.
