El caso Adorni tira para abajo a Javier Milei: en las encuestas solo un 30% lo reelegiría
En paralelo, crece la demanda por un recambio político: más del 60% de la población reclama una renovación de la dirigencia, mientras que casi la mitad se inclina por opciones más moderadas. Este escenario abre interrogantes sobre la capacidad del actual gobierno para recomponer su vínculo con la sociedad y sobre la posible emergencia de nuevas alternativas en el mapa político argentino.

El gobierno de Javier Milei atraviesa una etapa de creciente fragilidad política, marcada por una pérdida sostenida de credibilidad y respaldo social. Las recientes denuncias por presuntas irregularidades, que involucran al jefe de Gabinete Manuel Adorni, intensificaron un clima de desconfianza que impacta de lleno en la imagen del oficialismo.
Un estudio de la consultora Zuban Córdoba refleja con claridad este deterioro: apenas un 29,4% de los encuestados apoyaría una eventual reelección del mandatario, mientras que más del 60% se manifiesta en contra. La cifra expone no solo una caída en la intención de voto, sino también una fragmentación cada vez más evidente de su base de apoyo.

A dos años y medio del inicio de su gestión, el escenario combina tensiones económicas persistentes con cuestionamientos éticos que dominan la agenda pública. Las dudas sobre el manejo de recursos estatales, designaciones y posibles conflictos de interés alimentan un desgaste que ya no se limita al plano político, sino que permea en la percepción social general.
Aunque Milei conserva cierto respaldo vinculado a su figura —con un 47% que aún confía en su liderazgo y un 21,6% que lo apoya desde una postura anti-peronista—, el aval a sus políticas concretas desciende notablemente, ubicándose en torno al 20%. Esta brecha evidencia un desacople entre la imagen personal del presidente y la evaluación de su gestión.
El frente económico continúa siendo el principal foco de críticas: un 47% de los encuestados señala la situación económica como el factor central de su desconfianza. La persistencia de la inflación, el aumento de la pobreza y la incertidumbre laboral profundizan el malestar social, debilitando las expectativas generadas por las promesas de cambio estructural.
A esto se suma el impacto de las denuncias por corrupción, mencionadas por el 21,5% como motivo de rechazo. Pese a los intentos del oficialismo por despegarse de estas acusaciones, la percepción de falta de transparencia continúa erosionando su legitimidad.
