El bolsillo no alcanza: seis de cada diez argentinos agotan sus ingresos antes de fin de mes
La crisis del poder adquisitivo vuelve a quedar expuesta en los hábitos cotidianos de los hogares: el 61% de los argentinos consultados por la consultora Zentrix aseguró que se queda sin dinero, como máximo, antes del día 20.

A ese porcentaje se suma otro 24,3% que logra llegar a fin de mes, pero sin margen para ahorrar. Apenas el 13% afirmó que puede cubrir sus gastos y reservar parte de sus ingresos, un dato que refleja hasta qué punto la capacidad de ahorro dejó de ser una posibilidad extendida para convertirse en un privilegio de una minoría.
La percepción de deterioro también es contundente: el 86,1% considera que sus ingresos no logran ganarle a la inflación. Los datos salariales ayudan a explicar ese malestar. En mayo de 2026, mientras la inflación mensual alcanzó el 2,1%, los salarios privados registrados avanzaron 2%, los ingresos de los empleados públicos nacionales aumentaron 1,9% y los provinciales apenas 1,4%. Es decir, incluso cuando los salarios muestran incrementos nominales, el resultado real continúa siendo insuficiente para recomponer el poder de compra perdido.
La comparación interanual profundiza el diagnóstico. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el salario real cayó 2,9% entre los trabajadores privados registrados, 7,3% entre los empleados públicos nacionales y 3,2% entre los provinciales. Si la referencia se retrotrae a noviembre de 2023, el deterioro resulta todavía más pronunciado: los empleados públicos nacionales acumulan una pérdida real del 36,5%, los provinciales del 9,8% y los privados registrados del 3,6%.
Pesimismo y una recuperación que no llega a los hogares
La encuesta también muestra que el problema no es solamente la situación presente, sino la expectativa sobre el futuro. El 55,1% de los consultados cree que “lo peor está por venir”, frente a un 24% que considera que la etapa más difícil ya quedó atrás. El pesimismo se acentúa entre los sectores de menores ingresos, precisamente aquellos con menos capacidad para absorber aumentos de precios o afrontar períodos prolongados de pérdida salarial.
El contraste entre los discursos de estabilización macroeconómica y la realidad cotidiana aparece así como uno de los principales desafíos del actual escenario económico. Una inflación mensual relativamente baja no necesariamente implica una mejora concreta en el nivel de vida si los salarios continúan perdiendo terreno y los hogares deben utilizar la totalidad de sus ingresos para sostener consumos básicos.
El dato central, por lo tanto, no es únicamente cuánto bajó o subió la inflación, sino cuánto puede comprar efectivamente un trabajador con su salario y cuánto margen le queda después de pagar sus gastos.
