El Banco Central quemó US$678 millones en un día y acumula pérdidas récord para frenar la corrida del dólar
Se trata de la mayor venta de divisas desde que asumió Javier Milei y una de las diez más altas en la historia de la entidad.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) profundizó su intervención en el mercado cambiario y vendió US$678 millones en un solo día, lo que elevó a más de US$1.100 millones las reservas sacrificadas en apenas tres jornadas.
La operación se realizó en un contexto de fuerte presión cambiaria, donde el dólar mayorista cerró en $1.475, apenas 32 centavos por debajo del techo de la banda. En paralelo, el dólar minorista superó los $1.500 en todas sus variantes, mientras que los financieros (MEP y CCL) continuaron la escalada, reflejando la creciente desconfianza del mercado.
El Gobierno insiste en que cuenta con “poder de fuego” suficiente para sostener la banda cambiaria. Federico Furiase, director del BCRA, afirmó que existen US$22.000 millones disponibles para intervenir y defendió la estrategia de liquidar reservas: “Que algunos no lo crean no depende de nosotros. Lo comprobarán si lo testean”. En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, garantizó los pagos de deuda previstos para enero y julio de 2026 y ratificó que el Ejecutivo “venderá hasta el último dólar” si es necesario.
Sin embargo, la magnitud de las ventas pone en evidencia la fragilidad del esquema. La pérdida acelerada de reservas compromete la capacidad de sostener el plan económico en el mediano plazo y exhibe un contraste con el discurso oficial que celebra el “equilibrio fiscal” como escudo contra la crisis. La realidad muestra que, mientras el Gobierno busca transmitir calma, el mercado responde con desconfianza: acciones en baja, bonos volátiles y un riesgo país que volvió a superar los 1.400 puntos.
El dato político tampoco es menor. Desde la derrota electoral en la Provincia de Buenos Aires, el dólar oficial subió casi un 10%, lo que sugiere que la inestabilidad económica está íntimamente ligada a la incertidumbre electoral de cara al 26 de octubre. En este escenario, el dilema es claro: el Ejecutivo apuesta todo a defender la banda cambiaria, pero cada intervención erosiona su margen de maniobra y alimenta las dudas sobre la sostenibilidad del modelo.
