El Ártico alcanza un mínimo récord de hielo marino, una señal alarmante del impacto del cambio climático
La causa principal de esta tendencia, explican los científicos, es la acumulación constante de gases de efecto invernadero debido a la quema de combustibles fósiles, lo cual calienta los océanos y la atmósfera, derrite el hielo y provoca eventos meteorológicos extremos en todo el mundo.

Actualmente, el hielo marino del Ártico está alcanzando su extensión máxima anual, resultado de meses de invierno con temperaturas extremadamente bajas que permitieron que el hielo se expandiera hasta las zonas más alejadas del continente. Sin embargo, este máximo, que suele ser la mayor cobertura de hielo del año, se ha situado en niveles alarmantemente bajos.
Este año, se registran aproximadamente 500,000 millas cuadradas menos de hielo en comparación con el promedio histórico, equivalente a unas dos veces la superficie de Texas. Esta disminución representa una tendencia preocupante desde la región polar, que se ha convertido en un claro indicador del cambio climático causado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero. Además, la reducción del hielo abre nuevas oportunidades en ámbitos comerciales y militares en una zona de creciente interés geopolítico.
El invierno es la estación en la que el hielo del Ártico alcanza su mayor extensión, generalmente en marzo. Sin embargo, en la medición realizada por científicos de la NASA y del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo el 15 de marzo, se encontró que la superficie de hielo había llegado a 5,52 millones de millas cuadradas, un 9 % menos que el promedio de 1981 a 2010. Aunque fue ligeramente inferior al récord del año pasado, con 5,53 millones de millas cuadradas, ambos valores se sitúan en niveles históricos bajos y representan los picos más bajos desde que existen registros satelitales desde 1979.
Walt Meier, experto en hielo del NSIDC, señaló que aunque uno o dos años con bajos niveles de hielo no son definitivos, estos datos, en el contexto de décadas de tendencia descendente, refuerzan la gravedad del retroceso del hielo en todas las estaciones del año.
Los científicos están preocupados por las implicaciones para la temporada de derretimiento en primavera y verano. De hecho, los últimos 19 años han mostrado los niveles más bajos de hielo marino en registros históricos. Según un estudio de 2023, el hielo del Ártico podría desaparecer en verano en algún momento antes de 2050, incluso si se detiene la emisión de gases de efecto invernadero.
La pérdida de hielo tiene efectos globales significativos. El hielo refleja la luz solar, ayudando a mantener la Tierra fresca. Con menos hielo, más energía solar es absorbida por los océanos oscuros, acelerando el calentamiento global.
Aunque esta tendencia a mínimos récord en el hielo marino del Ártico ya era previsible y se había evidenciado durante todo el invierno, el reciente récord actúa como una nueva señal de alarma. Jennifer Francis, investigadora del Woodwell Climate Research Center, compara esta situación con una presión arterial elevada que indica un problema grave de salud: la pérdida continua de hielo marino refleja que el clima del planeta está enfrentando serios desafíos.
