El ajuste golpea más al sector privado: el empleo formal cae y el salario mínimo se hunde a niveles previos a 2001
El estudio del IIEP, en suma, expone una doble dinámica crítica: menos empleo formal en el sector productivo y un salario mínimo con poder de compra histórico mínimo. El resultado es un mercado laboral más débil, una estructura salarial deteriorada y un panorama social cada vez más presionado por la pérdida de ingresos reales.

Un informe reciente del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA confirma que el deterioro del mercado laboral argentino avanza con una intensidad desigual: el sector privado soporta la mayor parte del ajuste.
Según el estudio, la pérdida de empleo formal en empresas fue seis veces superior a la registrada en el sector público, consolidando una tendencia descendente que se sostiene desde mayo.
Los datos de agosto revelan la profundidad del retroceso: se destruyeron 13.100 puestos formales, de los cuales 10.600 pertenecían al sector privado y solo 1.700 al ámbito público. El único segmento que resistió la caída fue el empleo registrado en casas particulares, que logró mantenerse estable en un contexto de contracción generalizada. Este cuadro exhibe un estancamiento estructural donde la actividad privada, más expuesta al ciclo económico y a la volatilidad macroeconómica, absorbe la mayor parte del impacto del ajuste.
Pero el informe del IIEP advierte que el deterioro del mercado laboral no puede analizarse sin observar el desplome del poder adquisitivo. El salario mínimo, vital y móvil acumuló entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 una caída real del 35%, ubicándose por debajo del valor que tenía en 2001, previo al colapso de la convertibilidad. Hoy representa apenas un tercio del pico histórico alcanzado en 2011, lo que implica una erosión del 64% en términos reales.
La tendencia se agravó en los últimos meses: en julio y agosto el salario mínimo cayó 0,5% real, mientras que en septiembre retrocedió 2% y en octubre 2,3%. Esta secuencia marca un deterioro persistente desde la aceleración inflacionaria iniciada a fines de 2023 y profundiza la brecha entre ingresos y costo de vida.
