El 17 de octubre de 1945 nace el peronismo
María Cecilia Borscak* (Especial para La Pluma)
Hubo un año que funcionó de bisagra en la historia argentina y también en la mundial. Ese año fue 1945. No sólo fue el año en que Perón se consolidó como figura central de la política local, sino que fue el año en que el Nazismo fue vencido, la Segunda Guerra Mundial finalizó y el mundo vio nacer a dos nuevas superpotencias: los Estados Unidos y la Unión Soviética. Los sucesos previos hicieron eclosión aquel año y por eso realizaremos un breve repaso de lo sucedido con anterioridad.

Desde 1943 un gobierno militar ocupaba el poder en Argentina, luego de derrocar al fraudulento gobierno de la Concordancia. Una de sus principales preocupaciones públicas fue la posición que se debía sostener ante la Segunda Guerra Mundial, en la que hasta el momento el país se mantenía neutral. El gobierno del General Ramírez optó por mantener esa misma actitud, pero esa postura se hizo prácticamente imposible de sostener con el paso de los meses y acabó con una poca honrosa declaración de guerra a Alemania realizada por el presidente Farrell poco antes del final de la contienda. El gobierno militar era visto, en el exterior y por muchos argentinos, con actitudes pronazis; de modo que la tardía declaración de guerra no contribuyó a mejorar su imagen política.
A medida que los Aliados avanzaban y las fuerzas del Eje iban siendo vencidas, la oposición hacia el gobierno cobraba fuerzas, ya que la democracia era la que se imponía por sobre el totalitarismo. “Los acontecimientos internacionales daban la pauta”, como dice Alain Rouquié, y la Argentina debía iniciar la transición a la democracia. La postura política internacional elegida por el gobierno militar había resultado incorrecta y la opinión pública comenzaba a reclamar cambios. Los partidos políticos empezaron a exigir libertad de prensa, el final del estado de sitio y una fecha cierta de elecciones.
Pero no todo eran sombras para este gobierno militar. Su política social había sido decisiva a la hora de ganarse el apoyo popular, ya que medidas como la ampliación del régimen jubilatorio, los aumentos de salario y la protección del obrero, en general, habían iniciado una nueva etapa para ese sector social tan postergado. Y dicho proyecto venía de la mano del Secretario de Trabajo y Previsión, el coronel Juan Domingo Perón, quien supo ser el rostro visible de esas medidas si bien no fue el autor intelectual, y, como dice Félix Luna “el más movedizo funcionario del gobierno militar”. Movilidad que no alcanzaba para salvar todos los frentes que el gobierno militar no lograba resolver.
La sensación de que los días del gobierno militar estaban contados – por el orden mundial y la propia inacción gubernamental – llevaron a algunos oficiales superiores a percibir la necesidad de un cambio interno, que derivó en el alejamiento de ese coronel populachero que además vivía, escandalosamente para aquella época, en concubinato con una actriz mucho menor que él que se llamaba María Eva Duarte. El 9 de octubre, Perón renunció a todos sus cargos en el gobierno – además de Secretario de Trabajo y Previsión era Ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación – y se despidió de los trabajadores con un discurso donde afirmó que: “Pido orden para que sigamos adelante en nuestra marcha triunfal pero, si es necesario, algún día pediré guerra.” Ese combate llegó rápidamente, porque los oficiales que habían pedido su renuncia consideraron el discurso como un desacato a la autoridad y Perón terminó detenido en la isla Martín García.
Fueron días de incertidumbre, de no saber si la capacidad de apoyo popular que había estado construyendo Perón sería suficiente para salir airoso de esa situación. Quiso el destino, y el accionar de varios dirigentes sindicales, que el 17 de octubre de 1945 se produjera una masiva movilización popular pidiendo la liberación de Perón. A lo largo del día, miles de trabajadores industriales, muchos de los cuales jamás habían estado en la plaza de Mayo, se congregaron para pedir por el hombre que sentían que encarnaba una serie de derechos que los habían dignificado. Ese día, Perón dejó de ser un militar con funciones políticas para convertirse en un político candidato a la presidencia por la vía democrática. Los obreros y su líder sellaron un pacto a través del diálogo que entre ellos se produjo en la noche de ese 17 de octubre, cuando Perón les agradeció la preocupación, afirmó ponerse “al servicio integral del auténtico pueblo argentino.”, y, como cierre, les pidió “que realicen el día de paro festejando la gloria de esta reunión de hombres de bien y de trabajo, que son la esperanza más pura y más cara de la patria,” a lo que la gente congregada en la plaza respondió coreando: “¡Mañana es san Perón, que trabaje el patrón!”
Unos meses después Juan Domingo Perón, ya casado con Eva, ganaría las elecciones y asumiría la Presidencia de la Nación para dar inicio al primero de sus tres gobiernos. El devenir histórico probaría que una nueva Argentina había nacido ese 17 de octubre de 1945.
*María Cecilia Borscak, licenciada y profesora de Historia. en los últimos años colaboró con diferentes medios gráficos (Perfil, Infobae, La Nación, El Cronista, etc)
