El ajuste bajo fuego cruzado: Carrió arremete contra el Gobierno y respalda al INTI
La exdiputada, que no asistirá en persona al “abrazo simbólico” convocado por el personal del organismo, hizo público su apoyo a través de las redes sociales, sumándose al creciente coro de voces que cuestionan la motosierra oficial sobre el sector público.

Elisa Carrió, referente de la Coalición Cívica y figura clave del espacio opositor, alzó la voz en defensa de los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y criticó con dureza al Gobierno de Javier Milei, al que acusó de “demoler el Estado desde adentro”.
“Les interesa más que les cierre el Excel, antes que cuidar a las personas”, sentenció Carrió, sintetizando en una frase el profundo malestar que generan las políticas de ajuste, centradas en recortes de presupuesto y despidos de personal estatal. Sus palabras retoman un debate cada vez más encendido: hasta dónde puede tensarse la reducción del Estado sin poner en riesgo su capacidad de respuesta y el entramado científico-tecnológico que sostiene parte de la actividad productiva nacional.
La advertencia de Carrió va más allá de la defensa corporativa de los puestos de trabajo: coloca sobre la mesa la preocupación de que la política de Milei, en su afán por achicar estructuras públicas, termine afectando áreas estratégicas para el desarrollo del país. El INTI, con su rol de apoyo a la industria, control de calidad y transferencia tecnológica, es un símbolo de cómo el desfinanciamiento puede impactar no solo a los empleados sino a toda la cadena productiva.
La líder de la Coalición Cívica también apuntó a lo que definió como “soldaditos de una batalla cultural”, sugiriendo que detrás del recorte existe un proyecto ideológico que busca debilitar el aparato estatal más allá de su eficiencia o ineficiencia. En ese sentido, su planteo resuena entre sectores que, incluso sin pertenecer al kirchnerismo, temen que el desmantelamiento del Estado sea un camino sin retorno para áreas sensibles como ciencia, tecnología y salud pública.
La pulseada por el INTI es apenas un ejemplo de un conflicto que se repite en distintos organismos y dependencias, con la tensión social creciendo al ritmo de despidos, protestas y movilizaciones. Carrió, crítica histórica de la corrupción estatal pero también defensora de un Estado con funciones básicas sólidas, deja en claro que no comparte la estrategia del presidente Milei de recortar sin discriminar, alertando que “con él nos están demoliendo a todos”.
Así, el respaldo de Carrió a los trabajadores del INTI refuerza la fractura dentro de la oposición, donde conviven sectores que avalan el ajuste y otros que, como la propia exdiputada, temen que el remedio sea peor que la enfermedad.
El desafío de fondo sigue siendo el mismo: recortar sin dinamitar capacidades imprescindibles, una ecuación que el Gobierno, hasta ahora, no logra resolver sin generar grietas cada vez más profundas.
