Economistas liberales festejan que los sueldos de trabajadores en negro le ganan a la inflación
Según la Fundación, habría una llamativa recuperación de las remuneración informales que, obviamente, no tuvieron paritarias y son siempre las más castigadas del mercado laboral.

Después de atravesar un periodo de crisis marcado por la contracción del empleo privado, un aumento del desempleo y una inflación que alcanzó niveles históricos, el Gobierno argentino expresa su convencimiento de que “lo peor ya pasó”. Este pronóstico optimista se refleja en las recientes declaraciones de economistas de la Fundación Libertad y Progreso, un think tank vinculado a las ideas del actual gobierno de Javier Milei.
Con una inflación interanual de casi 193% en octubre, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) generado un clima de incertidumbre. Sin embargo, tras el anuncio de una inflación del 2,7% para el mes, Lautaro Moschet, economista destacado de la Fundación, asegura que el “ancla nominal del plan económico del gobierno está empezando a dar resultados”. Este descenso en la velocidad de incremento de precios se alinea, según Moschet, con el objetivo del 2% del “crawling peg” propuesto por el Ejecutivo.
Paralelamente, el think tank resalta la recuperación de las remuneraciones en el sector informal, tradicionalmente vulnerable y que no cuenta con paritarias. Este sector registró, sorprendiendo a muchos, un avance en sus salarios. La recuperación sostenida en el sector privado, enunciada por Clara Alesina, otra economista referente de la Fundación, se tradujo en un aumento mensual positivo de los salarios reales por sexto mes consecutivo en septiembre, un indicativo del poder adquisitivo recuperándose desde abril.
Alesina enfatiza que este avance fue posible gracias al amesetamiento de los precios, que permitió que los salarios superen sus niveles de diciembre de 2023. “El privado no registrado, que fue uno de los más afectados, mostró un incremento del 6,7% mensual en septiembre. Tras cinco meses de expansión, supera ahora los niveles de noviembre de 2023”, aseguró Alesina.
En un panorama donde los precios de los bienes esenciales marcan la pauta, los datos son alentadores. La canasta básica alimentaria, que delimita la pobreza extrema, aumentó solo un 1,4% en octubre, el menor incremento desde agosto de 2021. Asimismo, la canasta básica total, que define la línea de pobreza, se incrementó en un 2,3%, marcando el dato más bajo desde noviembre del año anterior. Estos números son motivo de alivio para los ciudadanos.
“Con un costo de vida que crece más lentamente, el poder adquisitivo de los salarios se ve beneficiado no solo por los aumentos nominales, sino también porque el costo de vida deja de ser tan asfixiante”, argumentó Alesina. Este contexto permite vislumbrar un respiro para muchos hogares, donde los aumentos de salario se traducen en un mejor consumo y en la posibilidad de satisfacer las necesidades más básicas.
A medida que se vislumbran señales de recuperación, la mirada del Gobierno y del equipo económico se centra en la generación de empleo y en la estabilidad de precios. “Esperamos cerrar 2024 con una inflación por debajo del 120%, consolidando una tendencia a la baja hacia 2025”, dijo Moschet, acentuando un mensaje de optimismo.
Sin embargo, está por verse si esta recuperación será suficiente para erradicar el panorama de recesión aún presente o si se traducirá en una mejora sostenida en la calidad de vida de los argentinos. En tiempos de incertidumbre, las proyecciones optimistas ofrecen un rayo de esperanza, pero el camino hacia una economía robusta y saludable todavía deberá escudriñarse con cautela.
