Djokovic desató un huracán de emociones contenidas y no eludió la polémica antivacuna
El serbio Novak Djokovic ganó por décima vez el Abierto de Australia y luego del histórico triunfo se emocionó hasta las lágrimas. “Dadas las circunstancias, es la victoria más importante de mi vida”, dijo y no eludió el conflicto generado por su decisión de no aplicarse la vacuna contra el Coronavirus que lo marginara el año pasado.

«Gracias a todas las personas que me han hecho sentir bienvenido una vez más», dijo el serbio de 35 años, en clara alusión a la relación que mantiene con la organización y con las autoridades del país oceánico, la cual no ha sido de la mejor en los últimos tiempos.
“No ha sido fácil jugar este torneo para mí después de todo lo que pasó el año pasado”; refirió el tenista y sentenció: “Fue para mí un reto superado, Quiero dar las gracias a la gente de Australia y Melbourne por la bienvenida que me han dado”.
Como se recordará, el tenista se manifestó “antivacuna” y el año pasado se negó a ser inoculado con una dosis contra el Covid-19, requisito para participar en los torneos de Australia, lo que generó una gran polémica mundial, a tal punto, que las autoridades decidieron su deportación ya que no cumplía con lo establecido.
Asimismo, tuvo tiempo de dirigirse a sus familiares presentes, con quienes minutos antes había celebrado con un cerrado abrazo el triunfo y les dijo: “No sé si me perdonarán”.

“Nada me lo han regalado, quizás ustedes han tenido que tolerar la peor parte de mi carácter, por eso quiero agradecer el apoyo que me han dado. Este trofeo es tan suyo como mío», aseveró en un pasaje de su alocución.
Por otro lado, tuvo palabras de aliento para su oponente, el griego Stefanos Tsitsipas quien momentos antes había llenado de elogios al serbio, al decir: «Novak ha sacado lo máximo de mí en cada partido que hemos jugado, es uno de los más grandes del tenis, quiero agradecerte por haber llevado tan lejos este deporte».
El mensaje de Tsitsipas llevaba un mensaje con un claro destinatario: “Habla por sí solo todo lo que has conseguido. Admiro lo que has hecho por el deporte, también me has inspirado a mí».

A todo esto, Djokovic contestó: “En la cancha somos competidores, pero eso no quiere decir que no nos respetemos. Valoro tu esfuerzo y tu gran torneo. No será tu última final de Grand Slam, tendrás más oportunidades que yo”.
Y para no dejar de lado, se dirigió a los niños que vieron el partido y les dijo: “No dejen que nadie les arrebate sus sueños”. Tsitsipas y yo venimos de dos países pequeñosk, sin tradición en el tenis. Lo que quiero decir es que todos los sueños se pueden hacer realidad”. Concluyó.
