26 de mayo de 2026

Diego Spagnuolo: «La próxima fórmula «Milei- Milei» dicen, imaginatela en el debate a Kari»

Las recientes filtraciones de audios de Diego Spagnuolo no solo confirman un mecanismo aceitado de retornos y coimas, sino que además revelan la existencia de múltiples “cajas” que habrían financiado, con dinero público, el entramado político más cercano al presidente Javier Milei.

Ph: m1

El nuevo capítulo del escándalo de corrupción que rodea a la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) exhibe una trama que, lejos de acotarse, se expande hacia los máximos niveles del poder político del oficialismo.

Los audios difundidos por Jorge Rial y Mauro Federico en Radio 10, y que prometen seguir ampliándose en las próximas horas en C5N, ofrecen material de enorme peso político. Spagnuolo —quien supo ser un operador clave en Andis— describe en detalle cómo se repartían los retornos de los contratos inflados, en particular los de la Droguería Suizo Argentina, cuyos negocios con el Estado se multiplicaron un 2.678% en apenas un año hasta superar los 100 mil millones de pesos. Lo que aparece es un esquema sistemático de desvío de fondos, donde las coimas no eran excepciones sino parte estructural del negocio.

El dato más sensible es que los nombres involucrados ya no se limitan a funcionarios de segunda línea. Spagnuolo menciona de forma directa a Eduardo “Lule” Menem y a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados. Según su testimonio, incluso se apropiaron de la “caja” de la Cancillería durante la gestión de Diana Mondino, lo que da cuenta de una lógica expansiva: no se trataba de un esquema aislado, sino de una red con ramificaciones en distintas áreas estratégicas del gobierno.

La figura de Karina Milei, hasta ahora una presencia discreta y blindada dentro de la estructura oficialista, aparece por primera vez como blanco de burlas explícitas. En uno de los audios, Spagnuolo ironiza sobre una eventual candidatura de la hermana del presidente: “La próxima fórmula Milei – Milei, imagínatela en el debate a Kari”. El comentario, acompañado de risas, resulta revelador en dos planos. Por un lado, exhibe la interna y la falta de respeto dentro de los propios engranajes de poder; por otro, erosiona la imagen de la secretaria general, que venía siendo presentada como la administradora seria y disciplinada del universo libertario.

La dimensión política de estas filtraciones es significativa. En un gobierno que hizo de la lucha contra “la casta” su bandera principal, la emergencia de un sistema de retornos en áreas sensibles golpea en el corazón de su narrativa. La revelación de que contratos multimillonarios crecieron de manera exponencial bajo un esquema de coimas desarma el discurso de transparencia y meritocracia que Milei busca sostener de cara a la sociedad.

Además, la dinámica de los audios revela otro aspecto inquietante: Spagnuolo no se muestra como un arrepentido en busca de justicia, sino como un operador pragmático que calcula su salida del escándalo con “cucarda” incluida. “Termino el tema de las pensiones y me voy”, asegura, anticipando su voluntad de capitalizar políticamente el hecho de haber denunciado lo que él mismo ayudó a organizar. Este juego doble expone no solo la fragilidad institucional, sino también la lógica de impunidad que atraviesa a buena parte de la dirigencia.

El caso Andis y los nuevos audios abren un dilema central para el oficialismo. Con Karina Milei, Lule y Martín Menem en el centro de la tormenta, el círculo íntimo del presidente queda directamente bajo sospecha. La cuestión ya no es solo judicial, sino de gobernabilidad: cuánto impacto tendrá este escándalo en la credibilidad de un gobierno que se sostiene en la figura de un líder personalista y en un relato de pureza frente a la política tradicional.

La ironía que encierra la frase “Milei – Milei” sintetiza la tensión actual: mientras se especula con la construcción dinástica de un poder familiar, emergen pruebas de que ese mismo poder se habría financiado con los mecanismos más clásicos de la corrupción argentina. Un espejo incómodo para un proyecto que prometió ser “diferente” y que, con cada audio revelado, se parece más a lo que decía combatir.

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