Denuncian que Cencosud-Makro busca imponer el banco de horas mediante presiones al personal jerárquico
La disputa en Cencosud-Makro aparece así como uno de los primeros conflictos relevantes derivados de la aplicación práctica de la reforma laboral y podría transformarse en un caso testigo para medir hasta dónde llegan las nuevas facultades empresariales y cuáles serán los límites que impondrán los trabajadores y la Justicia.

La implementación de herramientas contempladas en la reciente reforma laboral comienza a generar conflictos en distintos ámbitos de trabajo.
En este contexto, la Asociación del Personal Profesional y Jerárquico de Comercio (APPyJC) denunció que la empresa Cencosud-Makro estaría promoviendo la adhesión al sistema de “banco de horas” mediante presiones directas sobre trabajadores profesionales y jerárquicos, una situación que reaviva el debate sobre los límites entre la flexibilización laboral y la protección de los derechos de los empleados.
Según el gremio, la compañía habría iniciado convocatorias individuales para que los trabajadores firmen acuerdos de adhesión al nuevo esquema, que reemplaza el pago tradicional de horas extras por compensaciones futuras administradas por la empresa. La organización sindical sostiene que detrás del argumento de una mayor eficiencia operativa se esconde un mecanismo que podría debilitar derechos laborales históricamente reconocidos.
La controversia gira en torno a una de las herramientas más discutidas de la reforma laboral: el banco de horas. Si bien sus defensores sostienen que permite una mejor organización de los tiempos de trabajo y una mayor adaptación a las necesidades productivas, los sindicatos advierten que su aplicación puede derivar en una transferencia de riesgos desde las empresas hacia los trabajadores, especialmente cuando no existen controles claros sobre la acumulación y compensación de las horas trabajadas.
Desde la APPyJC aseguran haber recibido denuncias de empleados que se sienten condicionados a aceptar el sistema. El gremio sostiene que las reuniones individuales y la falta de negociación colectiva generan un escenario de desigualdad entre la empresa y cada trabajador, dificultando una decisión verdaderamente voluntaria.
La preocupación sindical también se vincula con antecedentes previos de conflicto. La organización recordó que en años recientes denunció extensas jornadas laborales dentro de la firma, superiores a los límites legales, situación que habría sido verificada por organismos competentes y derivado en sanciones. A ello se suman reclamos por el pago de horas extraordinarias y por las condiciones laborales del personal jerárquico, aspectos que mantienen una relación directa con el nuevo esquema impulsado por la empresa.
Más allá del caso puntual, el conflicto refleja una discusión de fondo sobre el impacto de la reforma laboral en el mundo del trabajo. Mientras el sector empresario argumenta que estas herramientas son necesarias para ganar competitividad y reducir costos operativos, los sindicatos advierten que podrían consolidar formas de flexibilización que afectan la previsibilidad de los ingresos y debilitan los mecanismos de protección laboral.
En este escenario, la APPyJC declaró el estado de alerta y movilización y exigió el cese de cualquier práctica que pueda interpretarse como hostigamiento o coerción. Además, anticipó que evaluará acciones gremiales y judiciales para impedir que la adhesión al banco de horas se convierta en una obligación encubierta.
