Declaraciones de Victoria Villarruel generan críticas por su visión negacionista
En un mensaje publicado en la red social X, Villarruel se pronunció en contra de lo que considera una «visión sesgada de la realidad de los hechos», al afirmar que los responsables de los actos de terrorismo de Estado fueron juzgados de manera injusta.

Este 24 de marzo, en el marco del 49° aniversario del golpe cívico-militar de 1976, la vicepresidenta de Argentina, Victoria Villarruel, ha desatado una ola de controversia con sus declaraciones en las que cuestionó la narrativa oficial sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.
La vicepresidenta, quien es hija del militar Eduardo Marcelo Villarruel, comenzó su mensaje reconociendo el impacto negativo que tuvo el golpe en la sociedad argentina, pero desvió la atención hacia las organizaciones armadas como Montoneros y el ERP, a las que acusó de ser las causantes de la interrupción del orden constitucional que llevó al derrocamiento de la presidenta María Estela Martínez de Perón. «Hoy recordamos una fecha que marca una época trágica para todos los argentinos», expresó, mientras insistía en que las Fuerzas Armadas no son las únicas responsables de los hechos ocurridos.
Sus comentarios resonaron con un video publicado por el Gobierno, en el cual se incluyó al influencer libertario Agustín Laje, quien también abogó por una revisión de la historia que contemple una «narrativa completa». La coincidencia en sus mensajes ha generado especulaciones sobre la alineación de Villarruel con ciertos sectores del oficialismo, a pesar de su aparente distanciamiento del presidente Javier Milei.
Villarruel continuó su exposición afirmando que la «memoria ideologizada» ha distorsionado la historia, afirmando que las víctimas del terrorismo de Estado, que según cifras oficiales ascienden a 30,000, han eclipsado a las 17,380 víctimas de la violencia generada por grupos armados. «Sus víctimas fueron ocultadas, desaparecidas de la historia en beneficio de un grupo de violentos que originó el dolor que nunca termina de cerrarse», argumentó.
Las declaraciones de Villarruel provocaron una rápida respuesta de diversos sectores de la sociedad, con organizaciones de derechos humanos y opositores al gobierno expresando su rechazo a lo que consideran un intento de deslegitimar la memoria colectiva y la lucha por justicia. La situación evidencia la polarización que aún persiste en Argentina, casi cinco décadas después del golpe militar, donde la historia sigue siendo un campo de batalla ideológico.
En su mensaje final, Villarruel hizo un llamado a «cerrar las heridas que siguen abiertas» y a construir un futuro para todos, invitando a los argentinos a aprender de su historia. Sin embargo, su interpretación de los eventos y su enfoque en la responsabilidad de los actores armados han llevado a muchos a cuestionar su compromiso con la verdad y la justicia en un país que aún busca reconciliarse con su pasado.
