19 de octubre de 2026

De la desconfianza a la sociedad política: Di Carlo y Verón, unidos por conveniencia en la pelea con la AFA

River y Estudiantes se muestran unidos en la discusión sobre el futuro del fútbol argentino y en su relación con la AFA. Queda por ver si esta sociedad se sostiene en una agenda común de largo plazo o si se trata, más modestamente, de una coincidencia táctica. Después de todo, cuando quien ayer inspiraba “desconfianza” hoy se convierte en socio, las explicaciones importan tanto como las fotografías del encuentro.

Lo que ayer generaba desconfianza, hoy parece ser un aliado estratégico. El presidente de River Plate, Stéfano Di Carlo, y el titular de Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, dejaron atrás sus duras diferencias para sellar un entendimiento político que promete sacudir el tablero del fútbol argentino.

La ironía del reencuentro es que hace apenas un año el dirigente millonario sostenía que “todo lo que hace y dice Verón genera desconfianza”. Ahora, ambos parecen haber encontrado motivos suficientes para sentarse a la misma mesa.

La política del fútbol tiene esas curiosidades: las palabras más contundentes pueden perder vigencia cuando aparecen nuevos intereses y un adversario en común.

En febrero de 2025, Di Carlo, por entonces secretario general de la gestión de Jorge Brito en River, había cuestionado con dureza al presidente del Pincha, luego de que Estudiantes intentara intervenir en la negociación que el club de Núñez mantenía con el Austin FC de la MLS para repatriar a Sebastián Driussi.

En aquella oportunidad, Di Carlo no se limitó a expresar diferencias deportivas o comerciales. Acusó a la conducción platense de actuar de manera “deshonesta” y “desleal”, y cuestionó la presentación de una oferta que, según su versión, se había realizado sin un vínculo previo ni el consentimiento del futbolista. En River también sospecharon que aquella maniobra contribuyó a encarecer el precio final del delantero.

La desconfianza, además, tenía un trasfondo ideológico. Di Carlo defendía el modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro y cuestionaba los acuerdos con fondos privados de inversión, una discusión que atraviesa el debate sobre las sociedades anónimas deportivas (SAD). En ese escenario, las diferencias con Verón no eran precisamente un detalle menor.

Sin embargo, el calendario político del fútbol parece haber obrado su propio milagro. Este martes, ambos dirigentes mantuvieron una reunión reservada en el estadio Monumental y anunciaron la creación de una mesa permanente de trabajo para impulsar propuestas vinculadas con la organización de los torneos, los ingresos de los clubes y la competitividad de las competencias nacionales.

El comunicado conjunto también incluyó una coincidencia significativa: la defensa del modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro. Un punto de encuentro que, al menos en el plano institucional, permite dejar en segundo plano los reproches que hasta hace poco parecían irreconciliables.

La nueva alianza plantea una pregunta inevitable: ¿cambió la percepción de Di Carlo sobre Verón o simplemente cambiaron las circunstancias? No hay elementos para afirmar que las viejas acusaciones hayan perdido fundamento para quien las formuló, pero el acercamiento deja en evidencia que, en la política futbolera, las enemistades no siempre son eternas y las convicciones pueden encontrar nuevos matices cuando se trata de construir poder.

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