21 de abril de 2026

Cuota de carne argentina en Estados Unidos se cuadriplica por escasez, pero enfrenta barreras sanitarias y políticas

El incremento en el cupo es un triunfo comercial, pero su aprovechamiento total dependerá de cómo se resuelvan las objeciones sanitarias planteadas desde la administración norteamericana.

Estados Unidos ha decidido cuadriplicar su cuota de importación de carne vacuna argentina, elevándola significativamente de 20.000 a más de 80.000 toneladas, según un documento oficial. Esta medida, anticipada por el presidente Donald Trump, busca mitigar la escasez de ganado que ha provocado un disparo en los precios internos al consumidor estadounidense.

La administración Trump implementó un plan doble: incentivos a la producción ganadera local (como facilitar el pastoreo en tierras federales y aumentar subsidios) y, paralelamente, la ampliación del cupo para Argentina. Esta directiva sobre la importación argentina, en particular, generó controversias y cuestionamientos entre los productores norteamericanos.

La secretaria agrícola, Brooke Rollins, intentó moderar el impacto, señalando que, a pesar del aumento, el volumen importado de Argentina representará una porción marginal del consumo total anual de carne bovina de EE.UU. UU., estimado en 12 millones de toneladas.

Sin embargo, el factor más relevante para el análisis es la mención de Rollins sobre las barreras sanitarias, al afirmar que cualquier apertura debe garantizar la seguridad del rodeo estadounidense, citando que «Argentina enfrenta un problema de fiebre aftosa». Esta declaración choca con la realidad, ya que el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, se apresuró a corregir a la funcionaria, destacando que Argentina está libre de aftosa desde hace más de dos décadas.

Este contraste subraya la tensión política detrás de la decisión económica: si bien la necesidad de bajar precios en EE.UU. UU. abre una oportunidad comercial para Argentina, la resistencia interna y las barreras sanitarias (legítimas o percibidas) podrían limitar el impacto real y la ejecución plena de la cuota ampliada.

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