30 de junio de 2026

Crisis energética en Neuquén: fábricas paralizadas, protestas y 200 empleos en riesgo

Ante la falta de respuestas del gobierno provincial, los trabajadores tomaron las rutas para visibilizar el conflicto y defender sus fuentes de trabajo.

Ph: NQN

Las cooperativas ceramistas de Neuquén atraviesan una profunda crisis energética que amenaza con convertirse en una catástrofe social. Desde hace cuatro días, Fasinpat (ex Zanon), Cerámica Neuquén y otras fábricas del rubro permanecen sin suministro de gas ni electricidad, lo que ha paralizado por completo la producción.

Este miércoles, desde las 6 de la mañana, los ceramistas cortaron la Ruta Provincial N° 7 en reclamo de una solución urgente. Denuncian que más de 200 familias están en riesgo de quedar sin sustento y responsabilizan al Ejecutivo de Rolando Figueroa por su inacción y demora en articular una salida al conflicto. “Si no podemos producir, no nos queda otra que salir a la calle. De esto depende el plato de comida de nuestras familias”, expresaron en un comunicado.

La raíz del problema radica en el corte de servicios por parte de Calf, la cooperativa eléctrica provincial, a raíz de una deuda acumulada de alrededor de $100 millones. A pesar de que las fábricas autogestionadas propusieron un plan de pagos, la respuesta fue negativa: exigieron el pago completo e inmediato. A esto se suma la falta de provisión de gas, en un contexto en el que los tarifazos del último año y medio golpearon con dureza a la Patagonia y al entramado productivo regional.

Desde el Ejecutivo provincial se informó que están en marcha reuniones con Camuzzi, la Secretaría de Energía y el Ministerio de Gobierno, pero hasta el momento no se han concretado soluciones. Mientras tanto, la tensión crece no solo por el bloqueo productivo sino también por la presencia de fuerzas de seguridad, que fueron desplegadas en el corte de ruta. “Nos estuvieron identificando, pidiendo documentos. Es una provocación”, denunció Andrés Blanco, obrero de Fasinpat y diputado provincial del FIT.

Los trabajadores no solo exigen la reconexión de los servicios, sino también la apertura de una mesa de diálogo que incluya subsidios para las cooperativas, que operan en condiciones de economía social y sin fines de lucro. También cuestionan las prioridades del gobierno provincial: “No puede ser que Figueroa se la pase viajando a Houston, pero en un mes no haya logrado sentarse con una petrolera para garantizar el gas que necesitamos”, apuntaron.

El conflicto pone en evidencia la fragilidad estructural de los proyectos autogestionados en un contexto de ajuste, y la falta de políticas públicas que contemplen la singularidad de las cooperativas de trabajo. Lejos de ser un problema de facturas impagas, lo que está en juego en Neuquén es una disputa más profunda sobre el derecho a producir, a trabajar y a sostener alternativas económicas frente al modelo dominante.

Si no hay una solución inmediata, los trabajadores anticipan que profundizarán las medidas de lucha y buscarán alianzas con otros sectores sociales. Porque cuando la energía se corta, lo que se apaga no es solo una línea de producción, sino la posibilidad concreta de sostener dignamente el trabajo y la vida.

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