23 de abril de 2026

Crisis en la industria láctea: ARSA suspende su producción por 30 días y deja en vilo a más de 240 trabajadores

La empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), encargada de elaborar productos bajo licencia de la marca SanCor, anunció la suspensión de sus actividades productivas durante 30 días, en un nuevo episodio que refleja la creciente fragilidad de la industria alimentaria en Argentina.

La medida afecta a más de 240 trabajadores y pone en pausa las operaciones en sus dos plantas, ubicadas en Arenaza (provincia de Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba).

Según comunicó oficialmente la firma a través de una carta interna, la decisión responde a “un contexto de creciente complejidad operativa y financiera”, marcado por cortes prolongados de energía eléctrica, embargos judiciales por deudas salariales y dificultades de financiamiento. A esto se suma el arrastre de conflictos no resueltos vinculados al entramado empresarial del grupo Vicentin, con el cual ARSA mantiene lazos financieros indirectos.

El impacto laboral es inmediato. Aunque la empresa redujo su dotación de personal en los últimos años —de 500 empleados a poco más de 240 actualmente—, los trabajadores activos venían cobrando sus sueldos en cuotas, con descuentos significativos. La relación con el gremio ATILRA ha sido tensa: las negociaciones para implementar un esquema de emergencia, basado en turnos rotativos y salarios parciales, no prosperaron.

La paralización no solo golpea a los operarios, sino también a las economías locales de Arenaza y Monte Cristo, donde las plantas lácteas cumplen un rol clave en el entramado productivo y social. Si bien ARSA no representa un peso decisivo dentro del volumen nacional de producción lechera, su cierre temporal revela la vulnerabilidad de las empresas medianas ante un escenario de ajuste, inflación y falta de financiamiento.

El grupo Maralac, de capital venezolano y actual administrador de ARSA, informó que mantendrá el diálogo con los empleados para evaluar la posibilidad de reactivar actividades parciales en caso de que las condiciones mejoren. Sin embargo, no se ofrecieron precisiones sobre fuentes alternativas de financiamiento ni estrategias concretas de recuperación.

La pausa operativa de ARSA se suma a una serie de dificultades que atraviesan otras empresas del rubro alimenticio, donde la caída del consumo interno, el aumento de los costos energéticos y la inestabilidad macroeconómica están debilitando a un sector históricamente considerado estratégico. El futuro de ARSA, y de cientos de familias que dependen de su funcionamiento, permanece así en una incierta espera.

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