2 de junio de 2026

Crisis en la industria cervecera: cierres, despidos y caída de ventas golpean a Antares y Quilmes

El sector enfrenta además una presión creciente desde el exterior: datos del Centro de Investigación en Negocios y Exportación (Cien), basados en estadísticas del Indec, indican que las importaciones de cerveza aumentaron un 293% durante el primer trimestre de 2025, profundizando aún más la crisis en la industria local.

El negocio cervecero en Argentina atraviesa un momento delicado, marcado por la baja en el consumo, el aumento sostenido de los costos y una creciente competencia externa. Este escenario afecta tanto a productores artesanales como a grandes empresas, con consecuencias visibles en cierres de locales, reducción de personal y ajustes en la producción.

La cadena de cerveza artesanal Antares decidió cerrar dos de sus locales más representativos, ubicados en La Plata y Mar del Plata. La medida responde a la fuerte caída en las ventas y al incremento de los costos fijos, especialmente en alquileres y tarifas de servicios.

Uno de los cierres más recientes es el del local platense de calle 56 entre 11 y 12, inaugurado en 2005. Desde la empresa señalaron que los aumentos en servicios básicos —que estiman en torno al 600% en los últimos dos años—, sumados a alquileres elevados y menor consumo, hicieron inviable la continuidad del negocio.

Este caso se suma a otros cierres realizados durante 2024 en la misma región, incluyendo puntos en Diagonal 74, City Bell y Ensenada, todos afectados por un contexto económico adverso.

Referentes del rubro advierten que, si bien la gastronomía en general enfrenta dificultades, el segmento cervecero es uno de los más golpeados por la reducción del gasto de los consumidores.

En paralelo, Antares también anunció el cierre de su tradicional local en Playa Grande, en Mar del Plata, que dejará de funcionar el 18 de abril tras 20 años de actividad.

La problemática no se limita al sector artesanal. La compañía Cervecería y Maltería Quilmes también puso en marcha un plan de ajuste ante la caída en la demanda.

A fines de febrero, la firma comunicó una fuerte reducción en su planta de Zárate: pasará de 260 a unos 80 empleados mediante un esquema de retiros voluntarios, además de recortar su producción de tres turnos diarios a uno.

Según se informó en ese momento, la decisión estuvo vinculada a una caída del 45% en las ventas y a dificultades financieras asociadas tanto al menor consumo interno como al aumento de la competencia derivado de una mayor apertura a las importaciones.

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