Crisis en Granja Tres Arroyos: paro por salarios impagos y riesgo de cierre amenaza 300 empleos
La tensión en Granja Tres Arroyos volvió a estallar en la planta de La Lonja, en el partido de Pilar, donde unos 300 trabajadores iniciaron un paro por la quincena adeudada. La protesta se agravó tras la versión de que la empresa cerraría sus puertas mañana, dejando a cientos de familias en la incertidumbre.

El conflicto no es un hecho aislado sino el reflejo de una crisis más profunda. Desde hace meses, la principal productora avícola del país acumula episodios de atrasos salariales, pagos fragmentados y amenazas de despidos.
A fines de 2024, la firma había recurrido a un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) avalado por el Gobierno, con el objetivo de reducir costos. Esa decisión abrió la puerta a un proceso de ajuste que ya se cobró el cierre de la planta de Tristán Suárez y más de un centenar de puestos de trabajo.
La situación en La Lonja exhibe la fragilidad de un modelo productivo que concentra poder en pocas compañías y traslada los riesgos de su descalabro financiero a los trabajadores. El silencio de la empresa ante las consultas de la prensa alimenta la sensación de que el cierre es inminente, mientras los empleados denuncian que ya se les ordenó “volver a sus casas”.
La historia del predio, que alguna vez fue símbolo de la avícola San Sebastián y atravesó quiebras, remates frustrados e intentos de autogestión, parece repetirse bajo un mismo patrón: crisis empresaria, desprotección estatal y trabajadores convertidos en variable de ajuste. Hoy, la amenaza sobre los 300 puestos de La Lonja no solo expone la vulnerabilidad laboral en el sector avícola, sino también la falta de políticas efectivas que aseguren continuidad productiva y resguarden a las comunidades que dependen de estas fábricas.
