31 de enero de 2026

Crisis en el Hospital Garrahan: Un paro por la ley que no llega y la lucha por un futuro para la salud infantil

La medida de fuerza, que se repite ante la falta de respuestas, tiene un enfoque particular: abrir las puertas de la institución para visibilizar un conflicto que, según ellos, es una «causa nacional».

Ph: Archivo

El Hospital Garrahan, referente de la salud pediátrica en Argentina, enfrenta una crisis que va más allá de los pasillos y quirófanos. Los trabajadores nucleados en la Asociación de Profesionales y Técnicos (APyT) anunciaron un nuevo paro de 24 horas para este jueves.

La esencia de esta huelga se centra en la urgente promulgación de la Ley de Emergencia Pediátrica. Aprobada por el Congreso, esta norma busca, entre otras cosas, equiparar salarios para frenar la sangría de profesionales. La APyT denuncia que 242 trabajadores ya han renunciado por no poder llegar a fin de mes, un éxodo que desarma equipos interdisciplinarios formados durante años, incluso décadas. Este hecho no solo es un problema de recursos humanos, sino que representa un profundo daño a la calidad de atención, impactando directamente en la vida de los más de 600,000 pacientes que el hospital atiende anualmente.

Un conflicto con el futuro de la salud infantil en juego

El análisis de la situación revela que el paro no es solo una protesta laboral, sino una lucha estratégica por la supervivencia de un sistema de salud especializado. Al involucrar a figuras de la cultura, el cine y los derechos humanos, como Claudia Piñeiro, Darío Sztajnszrajber, Gerardo Romano y Cecilia Roth, los trabajadores buscan trascender la esfera sindical.

El lema «a puertas abiertas» no es casualidad; es una invitación a la sociedad para que entienda que el futuro de la salud pediátrica del país está en riesgo. Este enfoque busca presionar al Poder Ejecutivo Nacional para que actúe, subrayando que la falta de una ley de emergencia amenaza la capacidad del hospital para seguir siendo un pilar fundamental en la atención de casos complejos, como el 50% de los trasplantes pediátricos y el 40% de los casos de cáncer infantil a nivel nacional.

La entrega del «Premio Angelelli» a la APyT al final de la jornada es un reconocimiento a la lucha gremial y un símbolo de que su reclamo es visto como legítimo y vital para la defensa de los derechos de los niños y las niñas. El paro, lejos de ser un simple cese de actividades, se convierte en un acto político y social que expone las falencias del sistema y la necesidad de una respuesta urgente para evitar que el hospital, un ícono de la medicina argentina, se vacíe de sus profesionales.

La consigna «el Hospital Garrahan no se vacía, la ley no se veta y el Hospital se defiende» encapsula la urgencia y la determinación de una lucha que va más allá de un reclamo salarial y se convierte en la defensa de una institución fundamental para el país.

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