Crisis en casinos de Salta: al menos 200 trabajadores con sueldos y aguinaldos impagos
El incumplimiento en el pago de salarios y aguinaldos por parte de las firmas New Star y SIGAR no es un hecho aislado, sino la culminación de un ciclo de irregularidades que se extiende desde hace más de un año, afectando los derechos fundamentales de las familias que dependen de esta actividad.

La crisis que atraviesan más de doscientos trabajadores del sector de juegos de azar en Salta expone una preocupante trama de irresponsabilidad empresarial y debilidad institucional.
Desde una óptica analítica, el conflicto trasciende el ámbito de una disputa salarial para convertirse en una denuncia sobre la falta de fiscalización pública.
Resulta paradójico que empresas que operan bajo una concesión otorgada por el Estado, renovada recientemente por una década, incumplan sistemáticamente con sus obligaciones previsionales y de seguridad social.
La retención de aportes no solo constituye una irregularidad administrativa, sino que deja a los empleados en una situación de desprotección sanitaria absoluta, vulnerando el acceso básico a la salud en un contexto de alta inflación.
La inacción de los organismos de control locales es el punto más crítico de esta situación. Si bien se han convocado audiencias en el ámbito del Ministerio de Trabajo, las medidas de fondo han brillado por su ausencia, permitiendo que las promesas de pago sin fechas concretas se conviertan en la norma.
Esta pasividad estatal frente a una Unión Transitoria de Empresas que gestiona un recurso público sugiere una asimetría de poder donde el ente regulador ha fallado en su rol de garante, priorizando la continuidad de la explotación del juego por sobre la dignidad de los trabajadores.
Finalmente, el reclamo del sindicato ALEARA pone el foco en la gestión del Gobierno provincial como autoridad concedente. No se trata de una caída en la rentabilidad del sector a nivel nacional, sino de una deficiencia operativa y patronal específica en el territorio salteño.
El Estado no puede permanecer como un espectador neutral ante el vaciamiento de los derechos laborales en salas de juego que el mismo Gobierno habilitó; la urgencia hoy no es solo saldar las deudas, sino revisar la idoneidad de quienes poseen la licencia para operar en la provincia.
