6 de agosto de 2026

Crece la economía, pero cae el empleo: seis de cada diez actividades redujeron personal registrado

Un análisis basado en información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) revela que cerca del 60% de las actividades privadas registraron una disminución en la cantidad de trabajadores formales desde fines de 2023.

Mientras el Gobierno destaca la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos como evidencia del éxito de su programa económico, los datos del mercado laboral muestran una realidad mucho más compleja.

La aparente contradicción entre crecimiento económico y destrucción de empleo surge al observar la composición de esa expansión. Según cifras oficiales, la economía argentina registró un avance durante 2025 impulsado principalmente por sectores vinculados al agro y a las actividades financieras.

Sin embargo, ese desempeño no se tradujo en una generación significativa de puestos de trabajo, sino que convivió con una reducción del empleo registrado en gran parte del entramado productivo.

Los datos analizados muestran que, de las 948 actividades económicas relevadas, unas 554 redujeron su cantidad de trabajadores entre noviembre de 2023 y febrero de 2026. El fenómeno afecta especialmente a sectores con alta capacidad de generación de empleo, lo que amplifica su impacto sobre la actividad económica y el consumo.

La construcción aparece entre las actividades más golpeadas. La paralización de la obra pública y la desaceleración de proyectos privados provocaron una fuerte caída del empleo formal en el sector. La industria manufacturera también sufrió una importante contracción, afectada por la menor demanda, la caída del consumo y las dificultades para sostener los niveles de producción.

A la vez, actividades vinculadas al transporte y la logística registraron retrocesos significativos, un indicador que suele reflejar una menor circulación de bienes y una desaceleración en distintos segmentos de la economía real.

La reducción del empleo no se limitó a los sectores tradicionalmente más expuestos al ciclo económico. También alcanzó a actividades profesionales, técnicas y científicas, e incluso al sistema financiero y asegurador, que pese a exhibir buenos resultados económicos redujo su cantidad de trabajadores registrados.

Los sectores que lograron incorporar personal fueron relativamente pocos y de menor escala en comparación con aquellos que destruyeron empleo. La actividad agropecuaria, la salud, la gastronomía y la educación mostraron incrementos en sus plantillas, aunque los nuevos puestos generados resultaron insuficientes para compensar las pérdidas registradas en áreas clave como la construcción y la industria.

El dato central que surge del informe es que no se observa un proceso de sustitución laboral en el que los empleos perdidos sean absorbidos por nuevas actividades más dinámicas. Por el contrario, los especialistas advierten sobre una contracción más amplia del empleo formal dentro de la estructura productiva.

En este contexto, uno de los principales desafíos para la economía argentina pasa por la capacidad de transformar la recuperación de algunos sectores en una generación más equilibrada de puestos de trabajo.

Mientras eso no ocurra, la mejora de ciertos indicadores macroeconómicos convivirá con una realidad laboral marcada por la reducción del empleo registrado y el crecimiento de la incertidumbre para miles de trabajadores.

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