16 de abril de 2026

Crece el malestar social y cae el respaldo al Gobierno: se profundiza el desgaste político de Javier Milei

Los datos delinean un escenario de ajuste de expectativas donde el respaldo social al Gobierno pierde consistencia y el humor público se inclina hacia una mirada más crítica. La evolución de estas variables será clave para entender la estabilidad política en los próximos meses.

Los últimos datos de opinión pública reflejan un deterioro progresivo en el vínculo entre el Gobierno y la sociedad. La más reciente medición de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública elaborada por la Universidad de San Andrés evidencia que cerca de siete de cada diez argentinos manifiestan insatisfacción con la situación general del país, consolidando una tendencia de desgaste que viene profundizándose en los últimos meses.

El descenso no solo se observa en la percepción general, sino también en el apoyo específico al rumbo económico y político impulsado por Javier Milei. En apenas un mes, el nivel de conformidad con la dirección del gobierno cayó cinco puntos, lo que indica una erosión en el núcleo de respaldo que inicialmente sostenía el programa oficialista.

En paralelo, la imagen presidencial continúa debilitándose: la aprobación se ubica en niveles moderados mientras que la desaprobación supera ampliamente la mitad de la población. Si bien el mandatario mantiene un posicionamiento intermedio en comparación con gestiones anteriores —por debajo de Mauricio Macri en igual período, pero por encima de Alberto Fernández—, la tendencia actual muestra un deterioro sostenido que podría condicionar su margen de acción política.

El informe también expone una crisis más amplia de legitimidad institucional. La baja confianza no se limita al Poder Ejecutivo, sino que se extiende al Congreso, cuyos niveles de aprobación permanecen en mínimos históricos. Este dato sugiere que el malestar social trasciende al oficialismo y se inscribe en un clima general de desencanto con la dirigencia política.

En cuanto a las preocupaciones ciudadanas, se observa un cambio significativo en la agenda pública. El desempleo y la pérdida del poder adquisitivo desplazan a otras problemáticas, mientras que la inflación vuelve a ganar terreno como factor de inquietud. Este combo configura un escenario económico percibido como cada vez más adverso, lo que alimenta el pesimismo: más de la mitad de los encuestados considera que el país está peor que un año atrás y una proporción creciente anticipa un futuro aún más negativo.

El desgaste también impacta en figuras clave del oficialismo, ampliando las dificultades del Gobierno para sostener cohesión interna y capital político. En contrapartida, dirigentes opositores como Axel Kicillof y Myriam Bregman comienzan a mejorar su posicionamiento, capitalizando el descontento.

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