21 de mayo de 2026

Consumo en picada: Las ventas en mayoristas cayeron 22% y en supermercados 8%

La pregunta de fondo es si este camino económico —centrado en el ajuste, la desregulación y el achicamiento del Estado— puede generar una recuperación genuina del poder de compra y de la demanda interna, o si, por el contrario, seguirá profundizando la contracción del consumo y el malestar social. Por ahora, los números dan más señales de alerta que de alivio.

Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en destacar una “incipiente recuperación económica”, los indicadores del consumo masivo relatan otra historia: una de ajuste, pérdida de poder adquisitivo y retracción sostenida de la demanda interna.

Según un informe del Centro RA, perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), las ventas en mayoristas se desplomaron un 22% y en supermercados cayeron un 8% desde el inicio de la actual gestión.

Los datos revelan que la política económica libertaria, basada en una fuerte contracción del gasto público y un ajuste drástico de tarifas, ha derivado en una contracción del consumo que golpea tanto a sectores populares como a capas medias. El informe detalla que, si bien en enero se registró un leve crecimiento interanual del 4,1% en supermercados —dato tomado del INDEC—, los mayoristas experimentaron una caída del 11%, evidenciando el carácter desigual y frágil de cualquier intento de recuperación.

“La caída del consumo se explica, principalmente, por la pérdida del poder adquisitivo producto del shock inflacionario inicial del gobierno, sumado al aumento de tarifas que obligó a muchas familias a reasignar recursos desde bienes de consumo hacia servicios básicos”, analiza el reporte. En otras palabras, la tan proclamada “libertad de mercado” se tradujo en menos alimentos en la mesa.

Los especialistas del Centro RA advierten que el deterioro actual supera al observado en períodos anteriores de inestabilidad económica. En 2022, por ejemplo, las ventas en supermercados bajaron un 5% y en mayoristas apenas un 0,5%. Hoy, en cambio, la retracción alcanza cifras récord en menos de un año de gestión, deshaciendo por completo la recuperación de ventas registrada entre enero y noviembre de 2023.

El informe también destaca que la aparente mejora en la actividad por el lado de la oferta —particularmente en algunos sectores industriales y comerciales— no logra traducirse en una recuperación del consumo, debilitado por salarios congelados, atraso cambiario y una licuación drástica del ingreso real, sobre todo en sectores como el empleo público y las jubilaciones.

En este contexto, el gobierno parece aferrarse a indicadores parciales para mostrar señales de éxito económico, mientras el termómetro social —el consumo cotidiano— revela un enfriamiento agudo. El consumo en mayoristas, usualmente más sensible a los movimientos de precios y salarios, se desploma, sugiriendo que incluso los hogares que compran en volumen para ahorrar ya no pueden sostener su nivel de compras.

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