Con Bolsonaro en el banquillo, comenzó el juicio por intento de golpe de Estado
Este lunes marca un hito en la justicia brasileña, ya que comenzó el juicio penal contra el expresidente Jair Bolsonaro y siete de sus colaboradores por su presunta participación en un intento de golpe de Estado. La audiencia inicial incluyó los primeros interrogatorios a testigos citados por la Fiscalía del Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima corte del país.

Desde las 15:00 horas (hora local), en una modalidad de videoconferencia, seis testigos del Ministerio Público, entre ellos excomandantes militares, brindaron sus testimonios. El general Marco Antonio Freire Gomes y el brigadier Carlos de Almeida Baptista Júnior, ambos retirados, admitieron haberse reunido con Bolsonaro y sus asesores en varias ocasiones.
En dichas reuniones, supuestamente, se discutió un plan para desconocer los resultados de las elecciones de 2022 mediante una intervención militar, y se presentaron hipótesis para utilizar instrumentos jurídicos con el fin de deslegitimar el proceso electoral.
Los testimonios revelaron que Bolsonaro y su círculo cercano habrían considerado acciones para justificar un golpe, incluyendo la posible arrestación del presidente electo Luiz Inácio Lula Da Silva, y la amenaza de usar la fuerza militar contra las instituciones democráticas. Baptista Júnior afirmó que Freire Gomes incluso llegó a advertir que podría arrestar a Lula si se concretaban esos planes.
El proceso judicial contempla la declaración de 82 testigos, tanto de la Fiscalía como de las defensas, en audiencias que se extenderán hasta principios de junio. La causa central del juicio apunta a delitos graves como tentativa de golpe, organización criminal armada, daño al patrimonio público y la destrucción del orden democrático. Los acusados enfrentan penas que podrían sumar hasta 40 años de prisión.
El juicio se produce en medio de un contexto de graves acusaciones, donde se señala que Bolsonaro lideró una «organización criminal» destinada a impedir la investidura de Lula tras su victoria electoral. Además, se le atribuyen responsabilidades en la incitación y planificación de los ataques del 8 de enero de 2023, cuando seguidores del exmandatario irrumpieron violentamente en las sedes de los tres poderes en Brasilia, en un intento de forzar una intervención militar.
El informe policial, de más de 800 páginas, revela que en una reunión del 5 de julio de 2022 Bolsonaro insinuó que todo estaba preparado para que Lula ganara mediante fraude y que, si era necesario, se podía dar un «golpe en la mesa». Entre los planes figuraban decretar un «estado de defensa» y, incluso, eliminar a Lula y al juez del STF, Alexandre de Moraes. Sin embargo, estos planes no prosperaron por la falta de apoyo de los altos mandos militares.
El proceso judicial también incluye testimonios de exfuncionarios y militares de alto rango, como el excomandante de la Marina Almir Garnier Santos, exministros de Justicia, Seguridad y Defensa, y el exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia, Alexandre Ramagem. La próxima semana, el 22 de mayo, será el turno del colaborador clave, Mauro Cid, exayudante de Bolsonaro, quien ha aceptado colaborar con la justicia.
El juicio continúa en una serie de audiencias programadas hasta principios de junio, en las que se buscará esclarecer el grado de participación de cada uno de los acusados en la trama golpista. La justicia brasileña busca así hacer justicia y garantizar la estabilidad democrática en un momento de alta tensión política en el país.
