Comedores reciben alimentos de «los narcos del barrio» para subsistir
Alejandro «Pitu» Salvatierra, dirigente social, denunció que algunos comedores en barrios vulnerables están recibiendo alimentos de parte de «los transas del barrio» debido al corte de recursos por parte del Estado nacional.

Según Salvatierra, esta situación es una consecuencia del recorte de fondos destinados a los sectores populares y del combate que el gobierno está llevando a cabo contra las organizaciones sociales.
En declaraciones a radio Con Vos, Salvatierra relató cómo, debido a la falta de mercaderías por el freno en la entrega de alimentos del Ministerio de Capital Humano, él y otros referentes sociales se vieron obligados a hacer visitas a comedores para ofrecer contención a los trabajadores y voluntarios afectados por la crisis.
«Cuando comenzó el problema con la falta de alimentos, pasaban los meses y no se encontraba solución», explicó Salvatierra. «Íbamos a distintos barrios, no teníamos una solución, pero tomábamos mate, hablábamos, llorábamos, porque era un golpe muy fuerte para los compañeros.»
El dirigente social compartió un episodio específico en el que, al visitar un comedor en la 1-11-14, se sorprendió al encontrar el lugar funcionando normalmente a pesar de la falta de recursos oficiales. Al indagar, descubrió que el comedor había recibido mercadería de un «transa», término utilizado para referirse a narcotraficantes o traficantes de drogas en el barrio.
«Le pregunté al responsable del comedor de dónde había salido la mercadería, y me dijo que ‘vino el transa’», relató Salvatierra. «No es una cuestión de estigmatizar a una nacionalidad específica, pero en este caso, era un ‘peruano’.»
Según Salvatierra, el narcotraficante, al enterarse de la situación, prometió solucionar el problema en dos días y efectivamente entregó alimentos que cubrieron las necesidades del comedor por casi dos meses y medio. Este tipo de apoyo también se habría registrado en al menos dos comedores adicionales.
Salvatierra criticó duramente la situación, afirmando que, en su opinión, el narcotraficante se ha convertido en el «prestamista de última instancia» para estos comedores. «Después te apretan, te estrangulan, si tus hijos no comen no importa, pero pagás», añadió.
