21 de mayo de 2026

Colombia: el Estado pide perdón por los “falsos positivos” durante el gobierno de Uribe

En nombre del Estado, del Ministerio de Defensa, de las Fuerzas Militares, el Ejército Nacional, pedimos perdón a ustedes, madres, padres, hermanos, hermanas, esposos, hijos, familiares y a toda la población por los reprochables hechos de desaparición forzada y que luego fueron presentadas como bajas en combate. Pedimos perdón por estos crímenes que nos avergüenzan ante el mundo”. Estas fueron las palabras con las que el ministro de Defensa, Iván Velásquez, les pidió perdón a las familias de 19 jóvenes de Soacha y Bogotá asesinados entre 2007 y 2008, bajo la lógica de los ‘falsos positivos’.

Se trata de la primera vez que un funcionario de tan alto nivel encabeza un acto público de reconocimiento y solicitud de perdón por estos crímenes.

Antes del inicio del acto, todas las madres y familiares pasaron al frente del escenario, instalado en la plaza de Bolívar de Bogotá. Vestidas con camisetas blancas en las que estaba estampado el rostro de sus familiares asesinados por el Ejército Nacional. Se organizaron en dos filas y, al unísono, gritaron: “Las madres no se rinden, carajo”.

“Queremos decirles que este perdón no se debe solo a estas madres, y las que no van a ser nombradas no se sientan mal, este acto se le debe a todas las madres y familiares de las más de 6.402 víctimas de las ejecuciones extrajudiciales. Seguiremos luchando hasta saber quién dio la orden de cometer estos crímenes”, dijo Jacqueline Castillo, presidenta de las Madres de Falsos Positivos de Colombia (MAFAPO).

En el evento también participó el presidente Gustavo Petro: “Yo me permito pedirles perdón, madres, ustedes son las madres de Colombia”, dijo Petro.

El mandatario agregó que “es el momento de encontrar un espacio de reflexión, que pase en primer lugar porque se sepa la verdad, porque no haya quien oculte. El que oculta no tiene uniforme, tiene otro tipo de poder: cambiar las frases, no decir, no ponerle el micrófono a la madre para que hable, sino al asesino. Transformar al asesino en héroe. El que oculta es tan cómplice como el que dispara. Lo primero que tenemos que lograr es que aparezca la verdad”.

El origen del acto es una medida restaurativa dictada en 2015 por el Tribunal Administrativo de Norte de Santander frente al caso de Jaime Estiven Valencia Sanabria, un jóven de 16 años que fue asesinado por el Ejército en 2008.

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