Cierre abrupto de Beer Market: baja la persiana en 20 locales, 300 empleados despedidos
El caso expone no solo el impacto social del cierre de una empresa con presencia consolidada en el mercado minorista de bebidas, sino también la tensión entre las herramientas legales de crisis empresarial y los derechos laborales en un contexto económico adverso.

La distribuidora de bebidas y alimentos Beer Market anunció su cierre definitivo tras una década de actividad. La decisión implica la clausura de sus 20 sucursales en la Ciudad de Buenos Aires y la zona norte bonaerense, y el despido de unos 300 trabajadores.
El conflicto se profundiza porque la empresa se niega a abonar las indemnizaciones completas y ofrece acuerdos económicos que, según denuncian los empleados, están muy por debajo de lo que establece la ley.
El desenlace comenzó el lunes pasado con un mensaje de WhatsApp en el que se les informó a los trabajadores que no debían presentarse a sus puestos. Dos días después, fueron convocados para comunicarles formalmente la medida. La empresa argumentó que inició un Procedimiento Preventivo de Crisis, un mecanismo legal que, de aprobarse, le permitiría pagar hasta el 50% de las indemnizaciones correspondientes.
Los empleados denuncian que la firma ya venía reduciendo operaciones desde hacía meses. “Hace cuatro meses empezaron a cerrar tiendas con menos ventas con la excusa de que no renovarían el alquiler. No imaginábamos que la situación era tan grave”, relató a Radio 750 la trabajadora despedida Paloma Andrada.
En lugar de liquidar las indemnizaciones según la antigüedad y el salario de cada trabajador, Beer Market ofreció sumas que apenas superan el millón de pesos. En el caso de Andrada, que percibía un sueldo mensual de 700 mil pesos y contaba con tres años de antigüedad, la propuesta fue el equivalente a dos sueldos básicos, incluyendo el mes en curso.
La propuesta generó indignación entre los despedidos, aunque muchos aceptaron por necesidad económica. “Hay gente que tuvo que decir que sí porque necesita el dinero ya. Es comprensible, es mejor tener algo que nada. Pero no es lo que corresponde por el tiempo y la dedicación que uno le dio a la empresa”, sostuvo Andrada.
