Cierra la planta de Avery Dennison en San Luis: el ajuste nacional golpea a la industria regional
El cierre de la histórica planta de Avery Dennison en San Luis, tras más de 25 años de actividad, encendió todas las alarmas sobre el futuro de la industria argentina en el interior del país.

La compañía, dedicada a la fabricación de etiquetas para envases, decidió cesar sus operaciones locales y trasladar la producción a Buenos Aires, dejando sin empleo a 40 familias y profundizando el deterioro del entramado productivo regional.
La noticia fue comunicada de manera sorpresiva por representantes de la firma, algunos llegados especialmente desde Brasil, generando conmoción entre los trabajadores y la comunidad puntana. Aunque la empresa prometió el pago de las indemnizaciones correspondientes y una gratificación adicional del 8%, el sindicato del Papel y Cartón denunció que este gesto no alcanza para mitigar el daño económico y social de cerrar una planta que supo ser un ejemplo de producción responsable, con certificaciones de sostenibilidad como la FSC®.
Para el gremio, el desenlace no puede entenderse aislado de la política económica del Gobierno nacional. Mario Famá, secretario general del sindicato, apuntó contra el rumbo de ajuste y la apertura comercial indiscriminada, que —según advirtió— terminan empujando a empresas a replegarse o desaparecer. “Esto que pasa es muy triste. Nos están llevando a una economía del ‘sálvese quien pueda’”, sostuvo el dirigente.
En rigor, la planta de Avery Dennison se había consolidado como parte del tejido productivo de San Luis, generando empleo calificado y aportando valor agregado a la región. Su cierre golpea no solo a las familias de los trabajadores, sino a toda una cadena de proveedores y comercios que dependían de su funcionamiento.
El traslado a Buenos Aires parece reflejar una lógica de concentración productiva en detrimento de las economías regionales, y plantea la incómoda pregunta de cuántas otras industrias correrán la misma suerte si el contexto económico continúa deteriorándose.
Mientras el Gobierno insiste en priorizar la disciplina fiscal y la apertura de mercados, la historia reciente vuelve a mostrar que sin políticas activas de protección industrial, los damnificados se cuentan en fábricas cerradas y empleos perdidos. La salida de Avery Dennison de San Luis suma un nuevo capítulo al retroceso de la actividad manufacturera, y deja a la vista que la competitividad prometida por la liberalización económica, al menos por ahora, no llega a las provincias.
